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domingo, 11 de diciembre de 2011

Contenidos btelevisivos‏

Contenidos Televisivos.
Lo peor de los medios antes de la nueva Ley.
Religioso Salesiano. Lic. en Comunicación Social
germansdb@hotmail.com


Sabemos que la finalidad de los medios de

comunicación es básicamente informar, formar y

entretener.

Los usos y costumbres de la audiencia de televisión
en especial. . .
haciendo hincapié en las producciones argentinas o mejor dicho las producciones hechas en Buenos Aires− han caído claramente en la repetición de formatos y temas. El morbo, el sexo, la violencia y la difamación gratuita son la estrella de la pantalla chica. Ganan mucho dinero con sus producciones “inteligentes” para sostener el rating y solo apelan a la degradación continua de valores. La grilla de la programación “basura” es extensa y suma, cotidianamente, las masas al embrujo cautivante de los bajos instintos. No tienen regla, no tienen cultura ni religión, son los dueños de la gran televisión argentina.
En el negocio de cosificar mujeres y buscar el rating a cualquier precio, un ejemplo es el ahora ya caído Sábado Bus que quiso tener algo de “Tinelero”, pero, misteriosamente, le fue muy mal. Las producciones del programa más mirado en la Argentina nacen de un comercio televisivo muy astuto, y sus programas testaferros de la siesta y la tarde logran darle el impulso necesario a través de la primicia, el escándalo, las declaraciones y las supuestas investigaciones.
Con una dosis diaria de televisión argentina, especialmente la de los grandes monopolios productores mediáticos, alcanza y sobra para deprimirse, angustiarse, anularse mentalmente o atontarse. Los noticieros son policiales, los entretenimientos, sexuales, las opiniones, discusiones sobre las peleas de las vedettes, las telenovelas recurren a la violencia para ser más vistas... La pobreza creativa es creciente, y el marcado interés financiero siempre busca lo peor para estar bien posicionado en las mediciones.
En la televisión del monopolio comunicacional, no hay prácticamente comunicación de valores, de cultura, de buenas noticias, no hay romanticismo, no hay temas importantes o ciertos por los cuales debatir, salvo raras excepciones. 

En el interior del país, una gran audiencia utiliza los grandes medios corporativos para enterarse si funcionan los trenes en Buenos Aires o hubo algún asalto en el barrio de Palermo.
La nueva ley N° 26.522 de medios promueve la integración del país, el consumo público y federal de proyectos comunicacionales serios y culturales, la defensa de los valores, de los derechos humanos y la inclusión de las minorías.
La implementación total y definitiva de la nueva ley ya no es necesaria, sino que es urgente. Es de extrema gravedad que una administración fiscalice sin censura pero con límites, regule y proponga lo que llega a los hogares de cada rincón del país donde conviven jóvenes, niños y adultos. 

Alguien dijo alguna vez: “pero eso es un contenido para adultos”... ¿acaso, por ser adultos, merecemos el acceso a la pornografía y la violencia? 
No, gracias. 
No es de adultos. 
Es de personas enfermas.
En la televisión que los monopolios mediáticos nos brindan hoy, encontramos violencia moral, cosificación de la mujer, discriminación, valores pisoteados y, por supuesto, un deslumbrante y millonario negocio publicitario que rinde copiosamente.
Hoy existe una nueva ley de comunicación audiovisual que pretende superar el negociado multimedia para darle paso a la cultura, los valores, la historia, la memoria y la riqueza humana de nuestro pueblo y que incluso intenta concederles mayor espacio de participación a las producciones locales, lo que crea posibilidades de trabajo para miles de comunicadores del interior del país, que hasta hoy trabajan solo por “amor al arte”.
Cuando nos preocupamos por los objetivos y los contenidos de la televisión, en realidad, estamos ajustando nuestra mirada comprometidos en la educación de las nuevas y jóvenes generaciones. 

Para profundizar en esto y entender quizás un poco más, se puede releer o profundizar la entrevista de Adrián Hernández en ROL 526.
El objetivo del noticiero de la televisión comercial no es informar, sino provocar morbo social, conseguir miradas paralizadas, pasivas y acríticas. Lamentablemente, reconocer que nos gusta o nos atrae la noticia morbosa antes que la “Buena noticia” es humillante. 

En este artículo de ROL, también se pueden confrontar algunas ideas al respecto.
Vivimos en una sociedad con síntomas de violencia que se contagia como un virus. 

Buscamos en la TV, tristemente, lo violento, es como si generara un imán, una atracción. Ya no es necesario vivir en un barrio conflictivo para ver una pelea o una gresca callejera. El denigrante reality de las cámaras instaladas por los municipios, que luego venden sus videos a programas de televisión, enseña la dinámica de la peor noche callejera y el peor show de una sociedad en decadencia.
Gimena Tempelopoulos nos ayuda a reflexionar sobre la noticia violenta en:

La agresión como entretenimiento.
Una nueva regulación de los medios en la Argentina era muy necesaria, y ya estamos cerca de lograrlo. 

Tal vez, tocamos fondo con la mala televisión y ahora es tiempo de volver, de empezar a descubrir el principio de algo nuevo.

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