Buendianoticia 3.blogspot.com

lunes, 30 de mayo de 2011

80 Años de Marcar un Camino. De Dar Amor a Cambio de Aliviar el Dolor de Otros.

Acción Católica Argentina 

       

                 celebró 80 años 


               en la Catedral Metropolitana.


La ceremonia en acción de gracias la presidió el sábado el cardenal Bergoglio. Se leyó el mensaje que el Papa envió para el aniversario del 5 de abril.

 Se remarcó el compromiso de la organización laical en la lucha contra la pobreza y por la vida.
"La Acción Católica no es una multinacional que tiene que hacer balances anuales…
 Son hombres, mujeres, jóvenes y chicos que llevan una propuesta, de la que están enamorados, con fervor, alegría, con gozo y mansedumbre. 
La propuesta que vivimos es Jesús el Salvador, dar razones de lo que creemos y esperamos…". "¡Cuánto camino andado, cuánta huella…!", dijo el cardenal Jorge Bergoglio en la homilía de la misa en acción de gracias por los ochenta años de la Acción Católica Argentina, celebrada el sábado 28, en la catedral metropolitana, colmada por adultos, jóvenes y también pequeños (aspirantes).

En un clima emotivo y festivo, el arzobispo de Buenos Aires presidió la concelebración junto al asesor nacional de la ACÁ y obispo de Concordia, Mons. Luis A. Collazuol, mons. Luis Stöckler, (de Quilmes) y los auxiliares de Buenos Aires, monseñores Joaquín Sucunza y Eduardo García, asesor arquidiocesano de la ACA.

En su exposición, el cardenal partió del evangelio del día presentando tres momentos: una mirada hacia adentro, a la intimidad con Dios; 

otra hacia afuera, "a todas las periferias existenciales, a toda periferia humana que tenga necesidad de ese amor", que es participativo. 
El apóstol debe vivir esa "tensión entre el mensaje que llevamos y la manera como somos recibidos". 
Y el modo, la tercera mirada, es la "mansedumbre", afirmó.

El encuentro comenzó con el ingreso, por la nave central, de la bandera argentina portada por representantes de todas las diócesis del país (cuyos presidentes se habían reunido, previamente, en la Asamblea Nacional). Tras ellos, accedieron los celebrantes, ya citados, junto a trece sacerdotes y el diácono que portó la cruz. La enseña nacional fue puesta a los pies de la imagen de Nuestra Señora de Luján, Patrona de la Argentina y de la ACA, ubicada al costado del altar. 

Precisamente ante Ella, al término del oficio, la Institución, a través los dirigentes diocesanos y nacionales, realizó la Consagración de la Acción Católica Argentina a María de Luján, rezada fervientemente.

Luego de la proyección de un video, que recorrió sintéticamente pasajes de la vida de la ACA y que recogió aplausos, en particular al P. Manuel Moledo y al cardenal Eduardo Pironio (ex asesores nacionales), el Pbro Luis Casella, viceasesor de la ACA, leyó el mensaje que Benedicto XVI enviara para el aniversario y fuera difundido el 5 de abril (día del aniversario). Y el ing. Emilio Inzaurraga, presidente del Consejo Nacional, dio un mensaje, en el que remarcó la actual Campaña de la ACA, "La pobreza duele", el valor de la vida (desde la concepción) y el programa "Votá, tu voto vale" y entregó medallas de agradecimiento a veinte instituciones con las que la ACA trabaja intensamente. Ellas fueron ACDE (Asociación Cristiana de Empresas), Liga de Madres de Familia, el DEPLAI (Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal), Caritas, las conferencias episcopales de Pastoral Social, Juventud, Ecumenismo y Adicciones, la Mesa Argentina de Mujeres (interreligiosa), Diálogo Ciudadano, la Asociación Cristiana de Jóvenes, la Pontificia Universidad Católica Argentina, CONSUDEC, Sociedad de San Pablo, UMOFC (Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas), Club Gente de Prensa, AICA (agencia informativa Católica), Grupo Educativo Marín, Canal 21, semanario "Cristo Hoy" y Radio María. Finalmente se expresó el reconocimiento a los cuatro ex presidentes de la ACA presentes, en un emotivo cierre: Carlos Sabatté, Osvaldo González Prandi, Beatriz Buzzetti y Alejandro Madero (h). La fiesta se prolongó a la salida, en la calle, en los cánticos y abrazos, una alegría conmovedora.



Los pobres y excluidos
                              la vida
                                   el compromiso ciudadano.


Somos muchos los que estamos acá, una vez más se han superado nuestras expectativas, pero son muchos más los que en cada rincón de la patria viven con pasión esta vocación laical que hemos abrazado", expresó en su mensaje el titular del Consejo Nacional, ing. Emilio Inzaurraga.
"La Catedral Metropolitana que hoy nos recibe, es un signo de la Iglesia viva. Está Jesús, Está nuestra Madre, están muchos amigos que nos acompañan como signo de comunión. Está la Acción Católica. La Catedral hoy parece latir", prosiguió.

Y con relación al mensaje papal en el que subrayada el tema de la santidad, Inzaurraga manifestó: "Esta palabra que para muchos parece misteriosa y lejana, y para nosotros tiene que ser una palabra común, de cada día. No para expresar algo heroico (aunque la vida común también necesita gestos heroicos), sino para resumir nuestra disposición a la acción del Espíritu que nos anima a seguir a Jesús, sirviendo con alegría, esperanza y compromiso en la vida familiar, social, cultural y política de nuestra comunidad, de nuestro barrio, de nuestra ciudad. Santidad significa también para nosotros darse al servicio del bien común".

"Por eso caminamos confiados, proponiendo tejer relaciones fraternas que nos permitan contribuir a realizar en la historia de nuestra Patria una sociedad más justa y más humana, trabajando decididamente para erradicar la pobreza y promover el desarrollo integral. ¡Porque la Pobreza duele! Y queremos construir una nación sin excluidos. ¡Priorizamos la Vida! En cada etapa de su desarrollo y en toda situación, especialmente de los niños por nacer y la de nuestros hermanos más necesitados".

"Queremos asumir nuestro compromiso ciudadano, desde la acción simple de votar responsablemente, y también ofreciendo, en la vida privada y pública, presencias cualificadas, gratuitas, rigurosas en los comportamientos, fieles al magisterio eclesial y orientadas al bien de todos. La crisis que vivimos no es solo de valores sino también de la necesidad de liderazgos comunitarios positivos, generosos, que encarnen los valores que proponen, cuya principal motivación sea el desarrollo integral de las personas y de las comunidades, buscando siempre el bien común" manifestó entre otros conceptos.

Especial oración por la Patria



Antes de finalizar la homilía, el primado argentino, cardenal Jorge Bergoglio, invitó a los presentes en 
la catedral metropolitana de Buenos Aires, a rezar "desde el corazón" esta especial oración por la patria.
"Jesucristo Señor de la historia, danos la gracia de saber gozar de nuestra hermandad y amistad humilde que nos motive a construir juntos, porque nos sentimos hijos de tu Padre y Padre nuestro. 

Despierta nuestro corazón dormido en rivalidades 
y mezquindades, antes que sea tarde. 
Que no escuchemos con soberbia y ambición 
los miedos que nos vacían y ahuecan, 
sino que carguemos el yugo suave del 
compartir sin manipular, porque es un 
deber de justicia con nuestros hermanos,
 con nosotros mismos, contigo.
"María de Luján, que te quedaste como Madre 
en nuestra tierra para que la sintamos como 
un don, y transmites la ternura de Dios con 
tu presencia, tus manos, tu silencio; 
escucha el gemido de tu pueblo por una 
"justicia largamente esperada".
Escucha el lamento silencioso de los que se 
destruyen porque no sienten la esperanza, 
de los que se esfuerzan a diario y les 
pagamos con sobras, de los que ya no 
tienen memoria de la''alegría de ser''.
"Tu rostro nos dice que no hay agobio que nos 
hunda, porque mirando a tu hijo Jesús como 
tú lo miras, encontramos la paz hasta en los momentos más duros. 
Desde allí queremos recuperar la humildad que Él tanto nos enseñó, y que nos reaviva la confianza".

domingo, 29 de mayo de 2011

Hay lugares que se encuentran un paso, más cerca de Dios.

La Nación. Daniela Dini.
Diario de viaje de cuatro días de caminata por la montaña peruana en busca de la Ciudad Sagrada tal como lo hacían, hace siglos, sus míticos pobladores.Machu Picchu

Desde la Puerta del Sol, el final del camino, una vista panorámica de . . . 


Machu Picchu.


El Camino del Inca

Domingo 29 de mayo de 2011.  Publicado en edición impresa


CUZCO.- 


Mentiría si dijera que la experiencia comienza en el kilómetro 82, punto de largada del Camino del Inca. La historia arranca al bajar del avión en Cuzco y ni bien el cuerpo recibe el latigazo de los 3400 metros a los que se encuentra la ciudad. La sensación es la de estar flotando, y entre el mareo y un inminente dolor de cabeza, me las ingenio para retirar mi equipaje y llegar al hotel. Allí, luego de un reparador mate de coca, compañero infalible en las alturas, las noticias no son las mejores: el complejo tiene cuatro pisos, y no hay ascensor. Mi habitación, claro, queda en el último. Tomo aire -nunca parece el suficiente, cuando los pulmones aún se están acostumbrando a respirar entre las nubes-, y subo con cuidado peldaño por peldaño: una pequeña práctica para los casi 46 kilómetros de caminata que aguardan comenzar, en la madrugada siguiente, y durante los próximos cuatro días.

Día uno.

El despertador suena a las 5.30. Es el primero de unos cuantos madrugones. 
Horas antes, Héctor, el guía de 27 años que liderará la aventura, había enumerado los cuidados y requisitos para la excursión. Básicamente mucho bloqueador solar, repelente para mosquitos, un buen equipo para lluvia, ropa abrigada y no tanto, calzado cómodo y la infaltable cámara de fotos. 
La comida, las bolsas de dormir, la carpa y el traslado del equipaje, quedaban a merced de los portadores, que se encargarían de hacer más placentero el viaje, llevando los kilos que mis músculos -y mis pulmones-, no podrían soportar. Héctor anuncia que el viaje será en privado, ya que Andrew -un inglés en plena luna de miel-, había vuelto de Puno con un malestar importante. El diagnóstico: principio de enfisema pulmonar y una internación que duraría varios días. Esperanzado, dice que espera encontrar a la pareja ya repuesta, cuando arribemos al Machu Picchu. Mi cabeza da una nueva puntada pero ya no queda marcha atrás: confío en que las infusiones varias, el agua mineral y las sorojchi pills -píldoras a base de aspirina indicadas para el mal de altura-, hayan hecho su efecto y me acompañen para que yo también, logre llegar a la ciudadela.
Después de poco más de una hora, la combi hace una parada en Ollantaytambo, un simpático pueblito que es la base de todos los caminantes. Es domingo de Pascua y una procesión ajena a mi aventura, lleva al Cristo con orgullo, por entre las calles angostas, al ritmo de una melodía transandina. Enseguida nos trasladamos hacia el punto de partida en el kilómetro 82. El incipiente mal de altura quedó en el olvido, y parte de la razón está en que la caminata comienza a 2750 metros, 650 metros más abajo que Cuzco. El primer check-point, en Piskacucho, parece una procesión internacional: peregrinos de todas las nacionalidades alistándonos para arrancar la mítica caminata. Somos quinientos en total, entre viajeros, guías y portadores. La disposición nacional no permite un alma más, como una forma de preservación de este lugar, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1983.
La caminata matutina es a buen ritmo, distendida. Héctor va relatando las historias de cada flor, arbusto y pájaro que se nos cruza en el camino. El ritmo es tranquilo, casi no hay pendientes, aunque cerca del mediodía, el sol empieza a arrasar. Corren las horas y el cuerpo va abandonando el entusiasmo del principio para darle lugar, a un incipiente cansancio. Un snack a media mañana y algunas paradas, dinamizan el camino hasta el almuerzo; que no puede más que sorprenderme. De alguna manera los portadores -quienes me seguirán maravillando el resto de los días-, llegan mucho antes que nosotros al primer campamento base y organizan la carpa comedor y una comida suculenta, a orillas de un pequeño arroyo.
El día uno suma doce kilómetros en alrededor de seis horas de paso firme, y el camino permite ir descubriendo ruinas como las de Llactapata, un centro ceremonial religioso y Willkarakay, otro punto estratégico en el camino que, como casi todos los que forman parte del trayecto, funcionaban como poblados y vigías, controlando a quienes se dirigían a la ciudad sagrada. Al final, el predio que nos asignan para pernoctar en Wayllabamba, a 3100 m, parece un jardín perdido entre las nubes. Después de una reparadora sopa de quinoa, ya arropada en mi bolsa de dormir, me duermo pensando en que después de todo, la altura no es tan mala: estoy más cerca de las estrellas.

Día dos

La jornada comienza temprano, y el "té despertador", suena a las 5.45. Incarnación, alias Inca, golpea la carpa con un mate de coca y una fuente de agua tibia, mientras el resto del equipo se esmera con un desayuno de frutas frescas y cereales. Después de una noche fría, creo estar preparada para lo que viene: el día más duro de los cuatro, en pendiente casi en su totalidad. Son ocho horas de ascenso que quedarán para el recuerdo de mis rodillas y los músculos de cada parte del cuerpo. Arranco de buen humor, evoco las esmeradas clases en el gimnasio y pienso que tanto entrenamiento indoor, tiene que ayudar en algo. Pero a las dos horas de peldaños de roca naturales, la vista se me nubla cuando el horizonte sigue, infinitamente, cuesta arriba. Ascendemos desde Wallabamba hasta Llullucchapampa, donde almorzamos. Y el cielo se pone negro. El guía me recuerda que si bien desde abril a noviembre la época de lluvias cesa, esto es naturaleza. Cierro los ojos y me calzo el equipo de lluvia, sin chistar. El corazón vuelve a galoparme en el pecho ante las nuevas escalinatas y me programo para pensar cada paso, uno detrás de otro, sin mirar demasiado el horizonte que no se ve nada alentador.
Avanzamos casi sin aliento hasta el punto más alto del recorrido: el paso de Warmi Wañusca o de la Mujer Muerta, que se erige a 4200 metros. Las siguientes dos horas serán en descenso, y Héctor alerta: la noche será la más fría, a 3950 m.
En el camino, las palpitaciones bajan con interesantes recreos en ruinas que van coronando el paisaje como Runkuraqay. Allí Héctor relata la teoría de que este gran edificio en forma semicircular -como casi toda construcción incaica-, habría servido de posta para los chaskis, los mensajeros-corredores del antiguo imperio. La historia lejana trae otra más reciente y asombrosa: siguiendo la velocidad de sus antecesores, los portadores -para mí, los chaskis de hoy-, corren una carrera en el Camino del Inca. El último ganador lo recorrió, completo, en 2.45 horas. Pienso en los dos días y medio y todas las subidas y bajadas que aún me faltan, e intento ser condescendiente conmigo misma. No nací chaski ni portadora, afortunadamente.
Cuando llegamos a Chaquiqocha, donde está el segundo campamento base, lo siento como una hazaña que mi espíritu nunca olvidará. Trece kilómetros recorridos, en poco más de siete horas, prácticamente todas en ascenso. Una cena caliente revitaliza el cuerpo, y me siento en el mejor cinco estrellas que haya visto jamás. Wilbert, el jefe de cocina, y su equipo, preparan una exquisita comida andina, y el marco es perfecto: la cordillera en todo su esplendor, donde sobresale el pico nevado de Verónica, y un cielo plenamente tapizado de estrellas, en una noche helada. Mi carpa espera y el Machu Picchu, está un poco más cerca.

Día tres
El guía anuncia que este será el día más largo: quince kilómetros en alrededor de diez horas, ... pero también el de más bellos paisajes, y esta vez, subidas y bajadas más amigables que las del día anterior. Un rato después del amanecer, ya estamos en el camino, y el incentivo es importante: mañana será el gran día. A medida que avanzamos, descubro que se cumple la promesa de Héctor: el paisaje va mutando, de estepa a selva húmeda, empiezan a abundar los helechos, y el sonido del río Urubamba guía el sendero. Atravesamos túneles tallados naturalmente en la roca, bosques de cedros recubiertos de líquenes y escalinatas que, en este tramo, no han sido restauradas sino que son las auténticas esculpidas por los incas. Antes del almuerzo, un antiguo centro urbano, Sayaqmarka, se impone, y exige para alcanzarlo, escalinatas empinadas, poco aptas para los que sufren de vértigo. En línea recta desde allí, pero diez horas a pie más lejos y cruzando selva cerrada, Héctor me cuenta que duerme Vilcabamba, la última ciudad del imperio. Se dice que cuando llegó a Machu Picchu el rumor del acecho de los conquistadores, todos sus habitantes huyeron hacia esa fortaleza, custodiada por un camino casi impenetrable. Pero los españoles lograron encontrarla y allí batieron una última guerra, la de la conquista definitiva. De Vilcabamba sólo quedan ruinas que la selva terminó de devorar, y la eterna leyenda.
Atravesamos el complejo de Phuyupatamarca, el pueblo entre las nubes, que impacta por sus sectores donde existieron baños naturales, que purificaban el cuerpo y el espíritu. El tramo final hasta llegar a Wiñaywayna, el último campamento, es en pleno descenso. Las rodillas me empiezan a fallar un poco y sólo pienso en que Machu Picchu está más cerca. Al llegar me informan que la cena debe adelantarse: el día ansiado comenzará antes del amanecer. A las 4 sonará el último té despertador.

Día cuatro
En algún momento de la madrugada del cuarto día empezó a llover. Intenté dormirme imaginando que al volver a abrir los ojos me despertaría con un cielo limpio pero cuando oí la voz de Inca, las gotas seguían cayendo. No había parado de llover en toda la noche. Me apuré a preparar mis cosas, guardar la bolsa de dormir y llegar a tiempo a la carpa comedor, envuelta en mi equipo de lluvia y rogando que el agua cesara. Después de un desayuno breve pero energético que mejoró mi humor, los primeros metros fueron casi a ciegas. Faltaba para que amaneciera y la constante llovizna, enlentecía el trayecto aún más. El camino se angostó y cuando algo de luz empezó a aparecer, nos encontramos los quinientos peregrinos en fila india, agotados, pero a paso firme.
La promesa era alcanzar el Intipunku o Puerta del Sol con el amanecer, un punto panorámico imperdible desde el que se asoma por primera vez la ciudadela. Luego de varias escalinatas escarpadas y más llovizna, arribamos a las seis de la mañana al famoso parador. Había oído las historias de los caminantes, que exhaustos, llegan a este punto y al ver la ciudadela, lloran de emoción. Contuve las lágrimas, si, pero las de bronca: la espesa niebla y la bruma apenas me dejaban ver la cara del guía. Ahí entendí que la aventura era la aventura, y había que atenerse a los designios de la naturaleza, tan sabia como caprichosa. Las siguientes dos horas fueron tensionantes: en algún momento pensé que quizá no iba a poder ver Machu Picchu, tras semejantes nubarrones que no me dejaban vislumbrar siquiera pocos metros más adelante. ¿Y si todo el esfuerzo había sido en vano? ¿Y si no había recompensa al final del camino? Me iría a casa con la crónica incompleta, con el sabor agridulce de los caminos incas desandados pero de la ciudadela que no quiso que la conociera.
Llegamos a la base alrededor de las 8.30. La lluvia había cesado pero el calor condensaba más y más nubes. Mientras revolvía un café insulso, miré el reloj que devoraba mi valioso tiempo: a las 13.30 tenía que partir a tomar el tren para regresar a Cuzco. Entremedio de mi malhumor casi indisimulable, Héctor me confirma que Andrew, el inglés que habían internado, ya está bien, y llegaría con su esposa para unirse a nuestra recorrida guiada por la ciudadela.
Unos minutos más tarde, todos estamos avanzando entre las terrazas y algo pasa. El sol se empieza a asomar tímidamente, y las nubes parecen querer desvanecerse. Ahí si, me emociono con la intensidad que había soñado, y no me importa ya que hora es, cuánto me duele el cuerpo ni todo lo recorrido para llegar a ver este espectáculo que supera, en vivo, la belleza repetida de la clásica postal. De repente todo es verde y brillante y una fortaleza imponente se despliega ante mis ojos. Ahí está el gran Machu Picchu.
Mi obnubilación sólo se quiebra unos segundos, al pedido de la pareja de ingleses de sacarles una foto. Sonríen, especialmente Andrew, satisfecho. Después de un episodio casi trágico, lo había logrado.
Miro a mi alrededor y no puedo sentir más que una felicidad plena, una conexión íntima con el lugar que supera todo esfuerzo de los días anteriores. Sonrío para mis adentros, saboreando una victoria más espiritual que física. Yo también lo había logrado.

Homilía del Cardenal Bergoglio.

Un extracto para comprender ciertas conductas.‏
Amigos,

Es interesante ver cómo las palabras ilustran sobre las debilidades de los hombres…
“Los maquillajes y vestidos del poder y la reivindicación rencorosa son cáscara de almas que llenan su vacío triste y, sobre todo, su incapacidad de brindar caminos creativos que inspiren confianza. Es el vaciamiento consecuente de lo compulsivo de la soberbia en su manifestación más torpe, que es la veleidad.
El veleidoso, o vanidoso, es el que confunde pactos de contubernio con organización; escaramuzas con lucha; ventajismo con horizonte de grandeza. Como no se soporta a sí mismo necesita atemorizar a los demás y llena de palabras contradicentes lo que los hechos evidencian. Como carece de propuestas sólo enuncia reivindicaciones. Vive cuestionando, relativizando o trasgrediendo, porque sobrevive eternizando su adolescencia
Ninguno de nosotros está libre de la veleidad, es posiblemente un mal argentino, y tiene su castigo en la incapacidad para amar y recibir amor, escuchar al otro desde sí, hacerse cargo, com-padecer, ser solidario, acompañar, llevar los límites y diferencias, aceptar los límites y roles.
El veleidoso está solo. Aunque esté acompañado, aunque obligue a la reverencia y someta o quiera seducir o impactar con su actuación y discurso.
¿No es acaso la inseguridad veleidosa y mediocre lo que nos hace construir murallas ya sea de riqueza o poder o violencia e impunidad? “
Cardenal Bergoglio. Homilía del Tedeum del 
25 de mayo de 2011.

miércoles, 25 de mayo de 2011

La Oración es el Camino de encuentro con Dios. Es la conversación, del Cuerpo y el Alma, con el Creador



Oración de Sanación, Hacela. . .



 El Padre Ignacio es el cura sanador de Rosario, es excelente y cura realmente,ha hecho muchos milagros de sanación...
Rezar hace bien...
Escoge bien a tus  personas, ojala que puedan recibir
fuerza y luz divina.
.
Esta es una novena del padre Ignacio, que empezó el 10 de enero de 2005 y todavía no se ha roto.... cuando la recibas, reza un Ave maría y has un pedido especial.. no olvides de trabajar en pro de tus sueños, pues así, contigo y con Dios, todo se realiza mucho más rápido...

"Dios te salve María,                                
llena eres de gracia,                                  
el Señor es contigo,                                  
bendita tu eres entre todas las mujeres    

y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús. 
Santa María, Madre de Dios,                    
ruega por nosotros pecadores,                  
ahora y en la hora de nuestra muerte.     
Amén"                   

(Aquí pide tu deseo)



Por favor, no rompas esta novena,               
envíala a las personas que tú creas            
que merecen Justicia, Salud, Paz, Amor y  

Verdad, pero no la guardes.                         


lunes, 23 de mayo de 2011

Mensaje de Elvira Lovera Laspiur para las personas creyentes que nos leen.









Había una mujer de la nobleza, muy rica, que había crecido cansada de la vida, tenía todo lo que una persona pueda desear excepto felicidad y alegría. 
Ella dijo: Estoy aburrida de la vida. Me voy a ir al río y voy a acabar con ella.
Mientras caminaba sola, sintió una pequeña mano tirando de su falda. miró hacia abajo y vio a un niño pequeño, frágil y aparentemente hambriento que le imploraba: 
Nosotros somos seis. 
¡Nos estamos muriendo de hambre!
La mujer pensó, ¿por qué no aliviar a esta desdichada familia? Tengo los medios y mis riquezas ya no van a tener más uso cuando yo muera.
Siguió al pequeño y entró a aquella escena de miseria, enfermedad y necesidad. 
Ella abrió la cartera y vació su contenido. Los miembros de la familia estaban a su lado con alegría y gratitud. Identificándose aun más con sus necesidades, la rica mujer dijo: ¡Yo vuelvo mañana, y voy a compartir con ustedes más cosas buenas que Dios me ha dado abundantemente!
Dejó aquel cuadro de necesidad y desdicha contenta de que el niño la hubiera encontrado.
Por primera vez en su vida comprendió la razón de su riqueza. Jamás volvió a pensar en acabar con su vida, porque no tenía sentido ni propósito.
Aquellos que dan con alegría a la vida de otros no pueden ocultarla en ellos mismos.
Gálatas 6:7
No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembraré, eso también segará.

Todo es un Asunto de Perspectiva
Promesas de Dios para Ti


Algunas personas se quejan de que Dios le puso espinas a las rosas, mientras otras, lo alaban por haber puesto rosas, entre las espinas.
Todo es un asunto de perspectiva.
Filipenses 4:8



Las Promesas de Dios
Cristianismo

Recuerdo cuando era un niño y mi papá me avisaba que al día siguiente iríamos a pescar, cazar o algún otro tipo de aventura. Durante toda la noche anterior me costaba conciliar el sueño porque imaginaba las grandes cosas que haríamos al día siguiente. Mi papá era un hombre de palabra, y al escuchar su promesa, yo sabía, sin duda, que él iba a cumplir con lo que me había dicho.
Una promesa de parte de alguien confiable lleva en sí el poder para transformar la mente y la actitud de una persona, y encender la llama de esperanza donde antes existía solamente depresión, temor y preocupación..

Es una buena Pregunta. Me gustaría preguntar ¿ para que sirven los padres?


Para qué sirven los hijos.

Por Alejandro Rozitchner 

Especial para lanación.com


Como todo el mundo sabe, a los filósofos nos pasa de no entender las cosas más elementales. De esa posición de relativa imbecilidad (que se ha gustado denominar "asombro" para darle un tinte más benigno) derivan las preguntas que nos hacemos, básicas, a veces excesivamente elementales. Responder es otro precio, y ahí el filósofo se pone más artista o literato, acepta aun más sus limitaciones pero también las disfruta, y procede a decir lo que le viene a la cabeza, con el riesgo de que muchos de sus oyentes o lectores pasen al acto y le digan cosas desagradables que pongan en evidencia su patología.
Fui a comprar café y galletitas y me apareció la pregunta ¿para qué son los hijos? En realidad es para mí una vieja cuestión, abierta mucho antes de que la experiencia de la paternidad llegara a mi vida. Antes de querer tener hijos interrogaba a la existencia tratando de entender qué hacía que una persona quisiese procrear, tener descendencia. No me parecía mal, claro, pero no lo entendía. Un amigo me aclaró el tema, otro filósofo, cuando me dijo, un día: "tener hijos es una experiencia afectiva". Ah, dije o sentí yo, claro, es eso.
Como ahora soy grande y tengo tres hijos sé mucho más de qué se trata y se me ocurren variadas respuestas que quiero compartir con uds, hijos lectores, padres lectores, porque a veces me parece que el desconocimiento es general:
Los hijos son para hacer fotos y videos. Uno se vuelve un cholulo extremo, como si estuviese en presencia de la más notable estrella de Hollywood o como si el nene fuera George Harrison. Queremos retener cada segundo, duplicar el placer de tenerlos haciendo copias perfectas, acumular infinitamente sus momentos. Disfrutamos de su presencia y paladeamos su ausencia, mirando esas imágenes que nos hacen muchas veces más conscientes aun de la maravilla de su ser.
Los hijos son, sí, para quererlos, y así, también, para que la capacidad de querer se haga más grande. Desde que fui padre tengo la sensación de que el fondo de la existencia es más cálido, que está acolchonado, y tengo menos motivos para asomarme a visiones del mundo angustiadas y descorazonadoras. Esa capacidad de querer incrementada se vuelca también sobre las demás realidades, da sentido a muchos proyectos personales e incentiva la producción de ganas en otros variados campos de posibilidad. Los hijos decantan como un poder personal incrementado.
Los hijos son para asomarse a la muerte. Uno entiende más cómo es la vida. Ese que llega pone en evidencia el sistema de aparición en el mundo de la forma más patente que pueda darse, y por ende da a entender también que la natural culminación del proceso está en el horizonte. Y que uno está más cerca de ella, ahora que es grande y fue capaz de ser padre. (Sí, no toda paternidad, o maternidad, es garantía de adultez, pero no puede negarse que implica un incentivo notable hacia la maduración). Así, podemos decir que los hijos son también para aprender a morir, para sentir incluso que la desaparición personal ya no es tan grave como parecía antes, porque la realidad que continúa tras nuestra aniquilación futura nos parece ahora más valiosa y consistente.
Tener hijos es para relativizarse, para ponerse un poco entre paréntesis, para suavizar el arrasador narcisismo que nos hace estar extasiados frente a nosotros mismos preguntándonos constantemente acerca de nuestro sentido y nuestro valor, muchas veces quietos y cautos ante las respuestas posibles, en vez de tomar el más valioso camino de la expresión y el riesgo. Los nenes te dicen: ¿podés dejar de estar tan pendiente de vos mismo y prepararme una lechita chocolatada? Los hijos nos echan al mundo, al mundo en el que están como protagonistas centrales de la película en la que ahora hemos pasado a ser actores de reparto. Paradójicamente, este rol secundario resulta en muchos sentidos liberador, y abre a una experiencia más plena.
Los hijos sirven también para conectarse y participar de la creación de un mundo nuevo, en el que ellos están ubicados por mera vibración sensorial, y al que nosotros accedemos -si nos abrimos a él- gracias a ser sus parientes. La cultura cambia todo el tiempo, ahí radica su vitalidad y su sentido. Ellos están surfeando esa ola desde otra posición, y acercar la nuestra a la de ellos permite tener una visión más grande del movimiento y lograr una participación más abierta.
Los hijos sirven para entender a los padres propios, y perdonarlos, o todo lo contrario. Sí, puede darse el: ahora entiendo a mamá o a papá, pobres, el despelote que trajimos a sus vidas. Pero también se da el: ¿cómo?, ¿les había nacido un hijo -yo- y ellos estaban encandilados con esas boludeces que estaban viviendo, en vez de dedicarse a quererme plenamente?
Los hijos sirven para captar el sentido de la vida. El sentido de la vida es el crecimiento, el desarrollo, el avance. Todo ser viviente está viviendo su despliegue, o padeciendo la imposibilidad de vivirlo. Sí, incluso los muy mayores crecen, a su modo, y de formas que los no tan mayores a veces no podemos entender. Los hijos son explosiones, desarrollos veloces, big bangs existenciales, y cualquiera que esté cerca de un nene o de una nena queda capturado por su onda expansiva.
Y una más: los hijos sirven para entender también el sentido de la política. ¿Para qué meterse en el berenjenal? Para aportar a la construcción de una realidad en la que ellos encuentren el eco necesario, para desactivar la indiferencia y producir lo que es necesario producir. La política deja de ser la banal novela del poder para evidenciar su trasfondo necesario, su utilidad y su valor.
Ninguna de estas cosas implica el sacrificio o la autopostergación. Incluso cuando un padre, o una madre, siente que recorta sus posibilidades, lo que hace en verdad es reordenarse, ganar en profundidad, en densidad, en sentido. Tener hijos es la cosa más increíble del mundo.

EL MODELO . ¿ESTO ES UNA PARTE ? ¿COMO SERÁ EL RESTO?

NOTIVIDAAño XI, Nº 759, 23 de mayo de 2011

¿EDUCACIÓN, O CORRUPCIÓN?

En su habitual reflexión televisiva en el programa “Claves para un Mundo Mejor”, Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata y Presidente de la Comisión Episcopal de Educación Católica, lamentó la edición y difusión de la revista:


“Educación Sexual Integral. Para charlar en familia." 


Una revista “carente de sentido moral”, editada por el Ministerio de Educación de la Nación con la ayuda del Fondo de Población de Naciones Unidas, que ya está siendo enviada a los colegios.
Destaca el prelado platense que, entre otras cosas, la publicación valora del mismo modo los distintos “tipos de familia” y presenta al “comportamiento homosexual como una conducta de idéntico valor que la heterosexualidad”, menciona a la masturbación como algo “normal y prácticamente necesario”, promueve el inicio precoz de las relaciones sexuales y banaliza la sexualidad, niega el efecto abortivo de las “píldoras del día después” y oculta la tasa de fallo del preservativo.

Critica Mons. Aguer, una vez más, la ideología constructivista subyacente, “la doctrina oficial”, presente en la publicación y en “los diseños curriculares de varias materias escolares”.
Denuncia finalmente esta “inaceptable” intromisión del Ministerio de Educación de la Nación en los hogares argentinos y apela al “sentido común de la mayoría de los padres de familia, todavía no estragado por los ideólogos.”.
A continuación el texto completo de la alocución:

“El 28 de abril pasado, el Ministerio de Educación de la Nación presentó una revista destinada a las familias argentinas para ayudarlas a transmitir a sus hijos nociones sobre su vida sexual. La revista se llama “Educación Sexual Integral. Para charlar en familia. Se hicieron seis millones de ejemplares con la ayuda del Fondo de las Naciones Unidas para la Población, que deberán llegar a los padres a través de sus hijos, ya que están siendo enviados a los colegios”.

“El Ministro de Educación, en el prólogo, presenta este proyecto por referencia al concepto de educación sexual integral, que no se reduce a hablar de las relaciones sexuales, sino que incluye la afirmación y respeto de valores específicamente humanos. Lamentablemente eso es lo que no aparece luego en el interior de esta publicación. Y lo digo con pena, porque es una buena ocasión desperdiciada”.
“En primer lugar la revista se demora en la descripción de los órganos sexuales y de su funcionamiento. Llama la atención desde el comienzo la falta de toda consideración moral, como si ese ámbito de la conducta humana no debiera regirse por la conciencia recta y el empeño de la voluntad en el bien. Si se habla de responsabilidad, ésta no se refiere a parámetros objetivos de orden moral”.
“Se dice en la página 13 que hay diversos tipos de familia y que no hay uno mejor que otro; todos son buenos. Habla el texto de familias con dos papás, con dos mamás, con un papá y una mamá, con un papá solo, con una mamá sola. En este punto se desliza una confusión, porque no es lo mismo que falte uno de los progenitores porque ha ocurrido una separación o se da un caso de viudez que las formas antinaturales de unión que hoy día quieren ser presentadas como verdaderas familias. Se advierte en este tema la funesta consecuencia pedagógica de la ley que el año pasado alteró la esencia del matrimonio”.
“En la publicación se presenta la masturbación como algo absolutamente normal y prácticamente necesario en el desarrollo de la pubertad. Se lo compara con los tocamientos que hacen los bebés de su cuerpo para explorarlo; así también los adolescentes buscan sensaciones placenteras. Aquí no se ofrece tampoco ninguna consideración moral”.
“En cuanto a las relaciones sexuales de los adolescentes, la revista señala que ellos tienen el derecho a decidir cuándo iniciarse en tales experiencias. No se insinúa la necesidad de presentar una orientación; sólo se constata que algunos muchachos y chicas deciden tener relaciones, otros deciden esperar al matrimonio, como si fuera exactamente lo mismo. 

El contexto permite observar que la insistencia en un “cuidarse”, ajeno a toda valoración moral. equivale a una velada promoción de relaciones sexuales prematuras”.

“Se registra en la publicación una obsesión por el preservativo. Se habla de todos los métodos anticonceptivos, pero sobre todo el preservativo es considerado como el único eficaz para prevenir el embarazo y las enfermedades de transmisión sexual, incluso el sida. 

Se emplean varias páginas para insistir en la necesidad de su uso, con precisas instrucciones. 
Contradiciendo datos científicos fehacientes se oculta que el preservativo no es absolutamente eficaz, sobre todo para impedir el contagio del virus que provoca el sida”.

“Por otra parte, no hay ninguna referencia explícita a la finalidad misma de la sexualidad, vinculada como valor auténticamente humano con el amor, con el matrimonio, con la familia. 

Se admite el hecho de las parejas adolescentes como algo normal. No se habla de virtudes, de continencia, de castidad”.

“Hay otros errores científicos muy serios. 

Se dice, en la página 25, que la pastilla de anticoncepción hormonal de emergencia –la píldora del día después- no afecta para nada al embrión, sino sólo retrasa la ovulación y espesa el moco del cuello del útero para impedir que el espermatozoide se encuentre con el óvulo y evitar así el embarazo. 
Se sostiene errónea o engañosamente que ese recurso no afecta en nada al embrión, es decir que el embarazo puede continuar su desarrollo normal.
 ¡Esto no es así! Todo el mundo sabe que las sustancias químicas contenidas en esta píldora impiden la anidación del embrión si la fecundación se ha producido, provocando de este modo un aborto ultratemprano”.

“Otro capítulo: se presenta la sexualidad como un abanico de opciones. 

En esta noción asoma la perspectiva de género y el constructivismo que impregna los diseños curriculares de varias materias escolares. 
Según esta doctrina “oficial” hay diversas maneras de vivir la sexualidad y todas son igualmente buenas; no cabría hacer aquí ninguna calificación moral negativa. 
Se pretende –es claro- hacer pasar el comportamiento homosexual como una conducta de idéntico valor que la heterosexualidad”.

“Esta publicación es inaceptable. 

El Ministerio de Educación de la Nación se entromete en los hogares argentinos con una propuesta carente de sentido moral. Es de esperar que rebote en el sentido común de la mayoría de los padres de familia, todavía no estragado por los ideólogos. 
Es una pena que se haya desperdiciado una magnífica oportunidad de hacer las cosas bien”.

_____________________________________

NOTIVIDA, Año XI, Nº 759, 23 de mayo de 2011

Editores: Lic. Mónica del Río y Pbro. Dr. Juan C. Sanahuja

Página web: http://www.notivida.org

Email: notivida@notivida.com.ar

Para suscribirse al boletín ingrese aquí


domingo, 22 de mayo de 2011

Congreso de Cáritas España y Latinoamérica y el Caribe.


Congreso de Cáritas España,  


Latinoamérica y el Caribe.


En esta edición, como ha explicado en la sesión inaugural Vicente Altaba, delegado episcopal de Cáritas Española y responsable de la organización del Congreso, "queremos abordar cuatro retos, que en la reunión preparatoria de Pilar (Argentina) nos parecieron más relevantes: 1º.-el reto de una caridad que sobrepasa a la justicia y se expresa en la gratuidad;2º.- el reto de una caridad transformadora del hombre y de la sociedad; 3º.-el reto de asumir las implicaciones ético-políticas que implica el ejercicio de la caridad; y 4º.- el reto de una cooperación internacional que no sea mera cooperación con el exterior, sino expresión de una verdadera cooperación fraterna".
Ha sido a esa cooperación fraterna a la que se ha referido en su alocución el obispo de Merlo-Moreno (Argentina) y presidente de Cáritas Latinoamericana y del Caribe, monseñor Fernando María Bargalló, para quien "esa cooperación es la que surge entre hermanos e Iglesias, impulsada siempre desde la mística más honda de Cáritas: la que emana del amor de Dios derramado sobre nosotros". En palabras del prelado argentino, "reconocemos que el problema de la pobreza no es sólo de los pobres, sino que es un problema de todos nosotros; se trata de una cuestión ética que exige todo nuestro empeño para erradicar este inmenso drama que afecta a millones de hombres y mujeres en todo el mundo".

Junto a monseñor Bargalló, la sesión inaugural del Congreso contó también con la presencia del presidente de la Comisión de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Santiago García Aracil, quien, en su saludo a todos los participantes glosó el contenido de la primera encíclica de Benedicto XVI Cáritas in Veritate para señalar que "mirar a Dios supone descubrir en El la esencia de la caridad". "Nuestra reflexión -indicó-habrá de entrarse estos dos días en Dios mismo y en el hombre, imagen y semejanza suya. Ello nos lleva a la necesidad de contar con la experiencia de Dios, con su acción permanente y constante en nosotros y en el mundo". Esto implica asumir una "actitud de conversión a la mirada del otro, que ha de comenzar por las actitudes personales". "No olvidemos -añadió- que la verdad sobre Dios no es ajena a la verdad sobre el hombre, por lo acercándonos a la una llegaremos a la otra".
En nombre de los anfitriones del Congreso Mñor. Rafael del Río, presidente de Cáritas Española, quien, tras dar una afectuosa bienvenida a los representantes de todas las Cáritas hermanas de América Latina, se refirió a la "época dura que estamos viviendo en nuestra misión de servicio a los más pobres, como son los parados, golpeados por una economía basada en la especulación; los inmigrantes, tratados con mentalidad mercantilista, a quienes reclamamos cuando los necesitamos y los despreciamos cuando no nos son útiles; y los mil quinientos millones de personas que pasan hambre en un mundo con reclusos suficientes para todos".
A pesar de esta coyuntura, Del Río apostó por que el Congreso contribuya a "avanzar en nuestro compromiso, a fin de que los pobres encuentren en Cáritas una comunidad acogedora, que les proporcione motivos para luchar, para empezar de nuevo y les dé razones para la esperanza".

Fuente: Cáritas