Buendianoticia 3.blogspot.com

Mostrando entradas con la etiqueta Equipo Diocesano de Comunicación (EDICOM). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Equipo Diocesano de Comunicación (EDICOM). Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de diciembre de 2011

Dr. Juan Carlo Amatucci.

Mensaje de Mons. Claudio María Celli, presidente del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales, a los comunicadores de América Latina y el Caribe en ocasión de la celebración de Ntra. Sra. de Guadalupe.

Estimados amigos  comunicadores:
Con la alegría de celebrar a Nuestra Señora la Virgen de Guadalupe, patrona de los pueblos latinoamericanos y del Caribe, me dirijo de nuevo a todos ustedes con un saludo fraternal que lleva consigo el gozo del trabajo y servicio a la comunicación, realizado durante este año que pronto concluirá.
A lo largo de 2011 tuve la oportunidad de visitar varios países de América Latina y pude encontrar a muchos de ustedes en el Congreso sobre Iglesia y Cultura Digital que celebramos en Santiago, Chile. Ha sido una alegría constatar el entusiasmo y la entrega con que realizan su servicio a la Iglesia en el campo comunicativo, siendo agentes de comunión dentro de ella y de un diálogo fecundo con la sociedad de cada lugar.
Es cierto que en muchos contextos no se cuenta con suficientes recursos humanos o materiales y que aún tenemos que aprender a hacer sostenibles nuestras iniciativas. Pero hemos verificado una y otra vez que la auténtica eficacia de la comunicación no depende tanto de la abundancia de recursos o de la tecnología, cuanto de la autenticidad con que se vive lo proclamado, de la calidad profesional y de la voluntad de estrechar vínculos fraternos en esta gran familia llamada Iglesia Católica, que está llamada a ser levadura de bien y de justicia en el mundo de hoy.
Así nos lo enseñó la Virgen de Guadalupe, que con su presencia es ya mensajera y portadora de la Palabra hecha carne que se entregó a la humanidad para redimirla, dando un nuevo sentido a nuestra existencia. Ella misma es maestra y referencia en el servicio de comunicar el misterio del amor de Dios. Por eso el beato Juan Pablo II la llamó “Estrella de la nueva evangelización”.
En medio de grandes cambios culturales, el Papa Benedicto XVI nos invita a un renovado anuncio del Evangelio a través de dos eventos importantes. Del 7 al 28 de octubre de 2012 se celebrará en el Vaticano el Sínodo sobre “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana”. Sin duda este Sínodo impulsará un intenso testimonio de las comunidades en todo el mundo. Y para celebrar los 50 años del Concilio Vaticano II, el Santo Padre ha anunciado que a partir del día 12 octubre del mismo año la Iglesia celebrará un “Año de la fe” para recordar la belleza y la centralidad de ese don de Dios, reforzarlo y profundizarlo a nivel personal y comunitario. Dice el Santo Padre que hemos de “hacerlo en perspectiva no tanto celebrativa, sino más bien misionera, en la óptica, justamente, de la misión ad gentes y de la nueva evangelización”. Este llamado evoca y está en sintonía con el que hicieron los obispos de América Latina reunidos en Aparecida.
¡Cuánto bien pueden y deben hacer nuestros medios de comunicación para informar a la sociedad debidamente, y también para preparar al Pueblo de Dios a estos eventos eclesiales! Deseo invitarlos a ser facilitadores, ante la sociedad y la Iglesia, de una información completa, adecuada a cada sector social, que haga llegar el mensaje y lo haga comprensible a todos los públicos, más cercanos o más alejados. Esa es la tarea de los buenos comunicadores allá donde se encuentren.

El Santo Padre celebrará hoy una Eucaristía en honor de nuestra madre la Virgen María de Guadalupe. Unámonos a él y a toda la Iglesia pidiendo la maternal y amorosa intercesión de la Morenita del Tepeyac, para que aliente nuestro compromiso cristiano de ser signos vivos y luminosos de Cristo Jesús en medio de un mundo que cambia.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Reunión en Asis‏

Los líderes religiosos del mundo rezaron por la paz en Asís.Apreciación unánime de la iniciativa propuesta por el Papa.
Todos los líderes religiosos que participaron el jueves 27 de octubre en la Jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo promovida en Asís, Italia, por el papa Benedicto XVI, aplaudieron la iniciativa y expresaron, en sus intervenciones, la importancia de rezar por la paz y el diálogo.
El patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, afirmó que el diálogo debe llevar a “considerar al otro como sujeto de relación y no como objeto de indiferencia”, “porque es en la indiferencia donde nace el odio, es en la indiferencia donde nace el conflicto, es en la indiferencia donde nace la violencia”.

“Contra estos males, sólo el diálogo es una solución posible y a largo plazo”, observó, recordando que “no vivimos únicamente los unos contra los otros, o los unos al lado de los otros, sino, sobre todo, los unos junto a los otros, en un espíritu de paz, de solidaridad y de fraternidad”.
En el encuentro de Asís, explicó, “no se trata, como algunos insinúan, de realizar el diálogo interreligioso o ecuménico, desde una perspectiva sincrética”. Al contrario, la visión que nosotros alabamos, en el diálogo interreligioso, tiene un sentido especial que deriva de la capacidad misma de las religiones de invertir en el campo social para promover la paz”.

“Debemos oponernos a la deformación del mensaje de las religiones y de sus símbolos por parte de los autores de violencia”, indicó. “Los responsables de las religiones deben hacerse cargo del proceso de restablecimiento de la paz”.

Esta responsabilidad, señaló, “no es simplemente verbal”, sino que exige “que seamos fieles a nuestra fe, fieles al diseño de Dios para el mundo, respondiendo a lo que Él quiere”.
El doctor Rowan Douglas Willams, arzobispo de Canterbury, cabeza de la Iglesia Anglicana, definió como “un gran honor” el poder celebrar el aniversario de la primera Jornada de Oración por la Paz, promovida por el beato Juan Pablo II.
Una paz duradera, declaró, “inicia donde nosotros vemos al prójimo como a nosotros mismos y por tanto comenzamos a comprender por qué y cómo debemos amar al prójimo como a nosotros mismos”.
Los cristianos, especificó, reconocen en el prójimo “no sólo a alguien que tiene en sí 'la imagen de Dios' en virtud de la creación, sino a alguien que tiene en sí también la posibilidad de llevar la semejanza de Jesucristo en virtud de la nueva creación”.
Si es así, “no somo extraños los unos de los otros. Y si no somos extraños, debemos, antes y después, encontrar el modo de concretar este reconocimiento recíproco en relaciones de amistad verdaderas y duraderas”.
“Estamos aquí hoy para declarar nuestra voluntad –de o más bien nuestra apasionada determinación- de persuadir a nuestro mundo que los seres humanos no deben ser extraños, y que el reconocimiento es tan posible como necesario por nuestra universal relación con Dios”.
El doctor Olav Fykse Tveit, secretario general del Consejo Ecuménico de las Iglesias, alabó el encuentro de Asís destacando que “el mundo necesita reuniones entre los jefes de las comunidades religiosas”, así como de “constructores de paz a partir de la fe”.
Las comunidades de fe, a su vez, “necesitan jóvenes que lleven el cambio”. “Un gran obstáculo a una paz justa representa hoy el alto nivel de paro entre jóvenes en todo el mundo”, indicó. “Se tiene la sensación de que estamos poniendo en juego el bienestar y la felicidad de una generación. Necesitamos la visión y la valentía de los jóvenes para los cambios necesarios”.
Tveit recordando Jerusalén, anunció que, para el Consejo Ecuménico de las Iglesias, “un compromiso preciso para los próximos años será el de trabajar por una paz justa en Jerusalén” y para todos los pueblos que viven en la ciudad, y en torno a ella.
“Somos responsables ante Dios, y los unos ante los otros, de la paz de nuestro tiempo y también de lo que decimos o no decimos para alcanzarla”, declaró.
Por su parte, el conocido rabino David Rosen, director del departamento de Asuntos Interreligiosos de la American Jewish Committee (AJC),comenzó hablando del concepto de peregrinación. “Una peregrinación es, por definición, mucho más que un viaje. Las palabras hebreas para peregrinación son 'aliyah la’regel', expresión que significa 'subida a pie'”, un concepto que tenía un significado tanto literal como espiritual: literal porque se subía desde los montes de Judea hasta el Templo de Jerusalén, espiritual o simbólica en el sentido de subir hacia Dios.
“Este concepto de peregrinación, de ascenso, es central en la visión profética del establecimiento del Reino de los Cielos en la Tierra, la visión mesiánica de paz universal”, añadió Rosen, citando después al profeta Isaías: “'Vendrán muchos pueblos y dirán: vayamos y subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob, para que Él nos enseñe sus caminos y podamos caminar por sus senderos; ya que de Sión saldrá la ley y de Jerusalén la Palabra del Señor'. Él será juez entre las naciones y árbitro de los pueblos; destruirán sus espadas y harán arados de ellas y de sus lanzas podaderas. Una nación no se levantará contra otra y no aprenderán más el arte de la guerra” (Is 2,3-4).
Rosen retomó también un comentario del gran rabino Meir Simcha de Dwinsk, que vivió hace un siglo, quien distinguía la paz del arca de Noé de la visión profética de Isaías. Mientras que, en el primer caso, la paz era la única posibilidad, en la visión de Isaías nace del “conocimiento del Señor”, surge de la más íntima comprensión espiritual y de la libre voluntad.
“Para muchos en el mundo, la paz es una necesidad pragmática y esto es, en efecto, verdadero”, observó Rosen, pero la paz que anhelan los hombres y las mujeres es distinta: es “subir a la montaña del Señor”, es decir, “una idea de paz como expresión sublime de la voluntad divina y de la imagen divina en la que todo ser humano es creado”.
Haciendo un homenaje al beato Juan Pablo II, y expresando gratitud hacia su sucesor Benedicto XVI, el rabino recordó a los sabios del Talmud. “Nos enseñan --así explicó- que la paz no sólo es en nombre de Dios (…) sino que también es el requisito indispensable para la redención”.
Diverso fue el enfoque del secretario general de la Conferencia Internacional de los Estudiosos Islámicos (ICIS) y expresidente de Nabdlatul Ulama (NU), el indonesio Kyai Haji Hasyim Muzadi. Su reflexión comenzó con la constatación de que “muchos problemas entre los hombres sobre esta tierra, vienen de los que siguen una religión”, pero que esto no significa “que los problemas que surgen entre los hombres que pertenecen a una religión sean originados por la religión misma”.
Para el exponente musulmán, lo que genera conflictos y tensiones es el simple hecho de que “las religiones auténticas” “pueden tener seguidores que no son capaces de comprender su carácter saludable de manera plena y completa”, una carencia que puede llevar “a la distorsión de la religión misma”. “Toda religión posee identidad propia”, prosiguió Hasyim Muzadi, pero “un carácter común de toda religión es la esperanza para la creación de armonía entre los hombres, paz, justicia y prosperidad y un mejor nivel de vida”.
Su receta para llegar “a una armonía y coexistencia duraderas entre las religiones” es sencilla: “no se debería y no se debe cambiar lo que es distinto, y no se deben imponer los puntos de vista que no se comparten”, sostuvo el delegado musulmán, que advirtió también del peligro de instrumentalizar la religión. “Nuestro deber, como comunidades religiosas, es el de llevar a todos los creyentes la libertad de comprender verdaderamente el propio destino, y de corregir las comprensiones equivocadas de las religiones que llevan a conflictos sociales entre la humanidad”.
La representante de los “no creyentes” o agnósticos Julia Kristeva, prefirió, sin embargo, comenzar su reflexión con las conocidas palabras de Juan Pablo II: “¡No tengáis miedo!”. Según la filósofa y psicoanalista, estas palabras no están dirigidas únicamente a los creyentes, porque estas alentaban a resistir el totalitarismo”. “El llamamiento de ese Papa, apóstol de los derechos humanos, nos empuja también a no temer a la cultura europea, sino, al contrario, a osar el humanismo”.
“Frente a las crisis y a las amenazas que se agravan, ha llegado la edad de la apuesta”, continuó la francesa de origen búlgaro. “Osamos apostar por la renovación continua de las capacidades de hombres y mujeres de creer y conocer juntos. Para que en el 'multiverso' de vacío, la humanidad pueda perseguir todavía su propio destino creativo a largo plazo”, concluyó.
Fuente de información –ZENIT-

lunes, 27 de junio de 2011

Equipo Diocesano de Comunicación (EDICOM)

Homilía Mons. Lozano
 Misa Cierre 3º Encuentro Nacional 
de Responsables Diocesanos de Pastoral de Drogadependencia
 
DOM 26 Junio 2011‏

Información para la Prensa.  
Estimados periodistas y comunicadores sociales:Desde múltiples sectores de la sociedad, y en particular de la Iglesia, se busca responder a la problemática del consumo de drogas que tanto dolor trae a las vidas de quienes consumen, y las de sus familias y amigos.JESÚS ESTÁ CERCA Y EN LOS POBRES Este fin de semana se realizó en Luján el 3º Encuentro Nacional de Responsables Diocesanos de Pastoral de Drogadependencia.
En este marco y con este espíritu les enviamos la homilía de la misa de cierre del Encuentro que se celebró en la Basílica Nacional Nuestra Señora de Luján hoy domingo 26 de junio. Esta misa fue presidida por monseñor Jorge Eduardo Lozano, obispo de Gualeguaychú y responsable de la Comisión de Pastoral de Drogadependencia, y concelebrada por el padre Basilicio Britez de San Justo, padre Gustavo Mendoza de Paraná, padre Orrego de Añatuya, padre Javier Ladrón de Guevara de la Pastoral Nacional Penitenciaria, padre Jorge García Cuerva de la Pastoral Nacional Penitenciaria y miembro de la Comisión de Pastoral de Drogadependencia, padre Osvaldo Del Piero miembro de la misma Comisión, padre Cristian de Corrientes y seis sacerdotes más llegados de otras regiones del país.
Gracias por recibirla.

JESÚS ESTÁ CERCA Y EN LOS POBRES
Predicación Domingo 26 de Junio de 2011 - Luján -
A Jesús no lo tenemos lejos. 
Él está siempre muy cerca de nosotros.
El mismo Jesús que estuvo en el vientre de la Virgen, que siendo niño fue mimado por ella, lo tenemos muy cerca de nosotros.
A Jesús, “que pasó haciendo el bien y sanando a los oprimidos por el mal” (Hch 10, 37), el que predicó las bienaventuranzas y multiplicó los panes, lo tenemos muy cerca de nosotros.
A ese Jesús que en la Última Cena transformó el pan y el vino en su cuerpo y su sangre, que murió y resucitó porque nos ama, lo tenemos muy cerca de nosotros.
Él está en la Eucaristía y por eso lo adoramos. 
Hoy celebramos la fiesta solemne del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Celebramos la fiesta de la Iglesia, porque “la Eucaristía hace a la Iglesia y la Iglesia hace a la Eucaristía”.
Jesús sigue multiplicando hoy su presencia en todo el mundo, en cada Parroquia, Capilla, grande o pequeña, o en una misa celebrada bajo un árbol.
Jesús se entrega “para la Vida del mundo”, para que tengamos vida eterna.
¿Qué es la vida eterna?                                                               ¿Durar para siempre así como estamos? 
No. Jesús nos trae una vida en plenitud de felicidad, alegría, amor, libertad, paz… 
Todos esos anhelos profundos del corazón humano son semillas de eternidad sembradas por Dios desde el principio, y sólo Él puede hacerlas brotar y crecer.
Y esto, ya desde ahora, por medio de la presencia viva de Jesucristo entre nosotros. 
Él es el “Pan vivo bajado del cielo”. La Eucaristía nos une en comunión con Dios y los hermanos, y nos impulsa al amor y al servicio. 
Si comulgamos con Cristo Pan Vivo, lo servimos en los pobres. Nosotros mismos "nos hacemos pan", nos transformamos en otros Cristos para servir y alimentar.
Jesús durante la Última Cena dijo a sus Apóstoles:                      “En esto todos verán que son mis discípulos, en el amor que se tengan unos a otros”. (Jn 13,35)Jesús está también en los hermanos, especialmente en los pobres, los enfermos, los que tienen hambre, los presos, los que viven angustiados… 
Por eso nos enseñó en la parábola del Juicio Final: 
“lo que hicieron con uno de mis hermanos más pequeños, lo hicieron conmigo”. (Mt 25, 40)Y la carta de San Juan nos enseña y advierte que “el que dice que ama a Dios, a quien no ve, y no ama a su hermano, al que ve, es un mentiroso”. (I Jn 4,20) 
La autenticidad y el valor de nuestra fe se mide —se comprueba— por el amor a los que sufren.Si nos arrodillamos ante la Eucaristía, pero despreciamos a los pobres, esa rodilla en tierra es teatralización, es una fe “de plástico”, es una imitación barata de culto a Dios, pero no es fe cristiana. 
Hoy queremos renovar nuestra fe y nuestro amor a Jesús.En todo el mundo el 26 de Junio fue instituido por Naciones Unidas como “Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas”. 
En esta misa estamos participando delegados de las diócesis que trabajamos en pastoral de adicción a las drogas. 
Es una problemática muy seria. 
Los obispos estamos preocupados y doloridos porque vemos cómo tantos adolescentes y jóvenes pierden la vida por este drama. 
El Papa Beato Juan Pablo II decía que la drogadicción“es como una mancha de aceite que se expande”.
Estuvimos rezando, reflexionando, compartimos experiencias e inquietudes.
En esta misa venimos como peregrinos, como todos ustedes, para pedirle a la Virgen de Luján nos fortalezca en este compromiso que asumimos en el servicio a los hermanos.
- A ustedes les decimos, cuenten con nosotros, cuenten con la Iglesia, que ama la vida, que ama a las familias, y en especial a los que más sufren.
- A los jóvenes les decimos que Jesús los ama de verdad, y nosotros, la Iglesia también. 
La vida es un regalo hermoso de Dios, no la tires por la ventana.
- A los traficantes les pedimos, por favor, paren la mano, paren de vender muerte, violencia, angustia. 
Basta de mandar jóvenes al Hospital, a la cárcel o al Cementerio. A los jóvenes queremos verlos estudiar, trabajar, jugar, formar familia. 
¿No se dan cuenta de que destruyen familias? 
¿No tienen hijos, hermanos, mamás?
 Por el amor de Dios, por el amor a la Virgen y a todos los Santos, ¡basta de muerte!
- A los corruptos que son sobornados o coimeados les digo que tienen en sus manos dinero manchado con sangre joven e inocente. 
¡Conviértanse! 
Jesús los llamó razas de víbora, sepulcros blanqueados.
Pensá que ese auto que manejás, ese lujo que te das lo compraste con la vida de un hermano, un hijo de Dios y de la Virgen.Dios nos enseña a ganar el pan con el sudor de la propia frente, no haciendo bolsa a los demás.
- A los funcionarios, legisladores, médicos, tengan ánimo y redoblen esfuerzos para una vida digna, que valga la pena. 
Sin exclusión ni hambre. 
No tengan miedo de decir la verdad y promover la justicia. Virgen de Luján, Madre nuestra, Madre del Pueblo Argentino, cuidá a todos tus hijos

Monseñor Jorge Eduardo Lozano
Obispo de Gualeguaychú.
Responsable de la Pastoral Nacional de Drogadependencia.