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jueves, 10 de mayo de 2012

Notivida


EUTANASIA.

 

TIENEN SANCIÓN 


DEFINITIVA‏.








NOTIVIDA, Año XI, 

Nº 824, 9 de mayo de 2012.

Senado de la Nación.
por Mónica del Río.
Con 55 votos a favor, en la sesión del día de la fecha el Senado de la Nación le dio sanción definitiva a la modificación de la ley de Derechos del Paciente que permitirá al “paciente que presente una enfermedad irreversible, incurable o se encuentre en estadio terminal, o haya sufrido lesiones que lo coloquen en igual situación … rechazar procedimientos de hidratación o alimentación”.
El presidente de la Comisión de Salud, el tucumano José Manuel Cano, que comenzó defendiendo el proyecto enfáticamente terminó admitiendo sus errores y advirtiendo que desde la Comisión que encabeza van a seguir el proceso de reglamentación de la ley.

El debate.

José Manuel Cano (UCR, Tucumán): actuó como miembro informante, destacó que estaban atendiendo un reclamo social y adecuándose a recomendaciones de Naciones Unidas.
Mencionó la definición que da la Evangelium Vitae de eutanasia y ercanizamiento terapéutico y se refirió luego a algunas opiniones recibidas en las audiencias del Senado. Destacó la del Dr Carlos Camilo Castrillón, de la Facultad de Medicina de la UBA, que criticó “el mandato colectivo de que la vida es siempre preferible a la muerte”, describió la soledad de las terapias intensivas y dijo “que no siempre debemos hacer todo lo que podemos hacer, la tecnología bien empleada es la que permite la continuación de la vida en cantidad y en calidad”. Citó a continuación palabras del Pbro. Rubén Revello, Director del Instituto de Bioética de la Universidad Católica Argentina, “el carácter proporcionado o desproporcionado, por ser estrictamente técnico no puede ser valorado por el legislador ni por el juez; debe combinarse con una segunda característica, que es, por ejemplo, el grado de ordinario o de extraordinario que tiene un determinado tratamiento”. “Tiene que ver con qué tan ordinario o extraordinario es para el paciente, para su entorno familiar o para quienes tengan que tomar la decisión al respecto. La combinación de estos aspectos proporcionados o desproporcionados, bien técnicos, bien médicos, constituyen un factor más que objetivo, como lo es la ciencia, y una valoración de tipo subjetiva, vinculada con la historia de vida del paciente”. Se refirió también a la exposición del Dr. Carlos Caramuti, Presidente de la Asociación Argentina de Profesores de Derecho Penal, sobre la responsabilidad penal de los médicos, “este proyecto al no imponer el deber de encarnizamiento terapéutico, de seguir actuando cuando el esfuerzo es fútil, le está dando una garantía al médico de que no va a ser responsabilizado por estos hechos”. Destacó finalmente 5 puntos que su bloque consideró fundamentales en el proyecto: 
1) Evitar el encarnizamiento terapéutico. 
2) Humanizar la medicina. 
3) Respetar la autonomía de la voluntad del paciente en decisiones que tiene que ver con su propia calidad de vida. 
4) Evitar la judicialización de las decisiones de los pacientes o sus familiares. 
5) Salvar la responsabilidad civil y penal de los médicos.

Aníbal Fernández (FpV, BsAs): “Algunos mezclan la muerte digna con la eutanasia con un profundo desconocimiento”. “Todos tenemos respeto por la vida”. Afirmó que estos conceptos son aceptados por todas las religiones. Dijo que la Encíclica Evangelium Vitae es más que clara sobre “la expresión de un enorme hombre para los católicos, como fue Juan Pablo II, respecto de terminar con aquella vieja concepción del autoflagelamiento o del dolor para conquistar el cielo”.

Horacio Lores (MNP): adelantó su voto positivo pero aclaró que la ley de Derechos del paciente ya daba un marco suficiente para estas cosas. Afirmó que habían llegado a estas cuestiones legales por los cambios en los perfiles demográficos que han conducido al envejecimiento de la población, mencionó los cambios en las expectativas de vida, lo que aneja cambios en las causas de mortalidad, hoy prevalece el cáncer y las enfermedades degenerativas y crónicas con daños multisistémicos, dijo Lores. Confesó que había tenido un dilema bioético con el tema de la alimentación e hidratación, pero que consultó y se asesoró, y arribó a la conclusión de que en algunas situaciones la alimentación e hidratación dejan de ser un derecho básico para transformarse en un soporte vital.

Roxana Latorre (Alianza Federal Sta.Fe): repitió palabras del Dr. Pablo Simón Lorda, pronunciadas en España cuando se votó una ley similar: “morir en combate defendiendo la patria, el rey, la religión o la ley, pudo ser el ideal de muerte digna hace siglos, morir asumiendo el dolor como imagen del Cristo sufriente lo fue hace no tanto, pero en nuestra sociedad rica y moderna, asediada por la ambivalencia de la tecnología médica, morir dignamente tiene otros matices hoy sabemos que significa morir con el mínimo sufrimiento físico, psíquico o espiritual, morir sin dolor, acompañado de los seres queridos, informados si se desea y no en la mentira falsamente compasiva, morir pudiendo rechazar los tratamientos que uno no quiere…”.

Sonia Escudero (PJ, Salta): ponderó que la ley permita el desarrollo de la autonomía de la voluntad y evite la judicialización. Pero fustigó la posibilidad de suspender la alimentación e hidratación, “como si esto fuera un ensañamiento terapéutico”. Dijo que el rechazo voluntario de la alimentación e hidratación era eutanasia pasiva, porque la eutanasia es la “acción u omisión que por sí misma o por intención causa la muerte”. Pidió que esa posibilidad se quite del texto. Afirmó finalmente que si un proyecto llegaba mal de Diputados y generaba dudas éticas era mejor corregirlo que sacarlo apurado.

Jaime Linares (FAP, BsAs): reconoció que el punto de mayor controversia es el retiro de la hidratación y la alimentación, que “muchos describen como eutanasia y es un tema opinable” y agregó “es un error considerar eutanasia a todo aquello que termine con la vida del paciente”. Contó que había conversado con oncólogos y que se quedó con la tranquilidad de que no hacían nada que pudiera perjudicar a alguien. “En cuanto a los aspectos religiosos, para los que son creyentes, ya se señaló a Juan Pablo II, un ejemplo de muerte digna, porque rechazó los tratamientos y decidió morir en su cama”. Terminó citando a Sta Teresa, que, aunque no lo decía porque estuviera enferma, escribió: “Vivo sin vivir en mí, y de tal manera espero, que muero porque no muero” y aseguró que hoy hay mucha gente que está esperando esto.

Ada Iturrez de Cappellini (Frente Cívico por Santiago): afirmó que ella también tenía dudas y preconceptos pero que al trabajar en la norma descartó algunos estereotipos. “Estamos protegiendo la vida”, “es un derecho más que se debe otorgar, el derecho de cada persona a ejercer la autonomía de su voluntad”. “Toda persona tiene derecho a una muerte digna porque es el último acontecimiento importante de la vida”.

Graciela Di Perna (Frente por al Integración, Chubut): recordó las enseñanzas del pediatra Carlos Gianantonio, que -según sostuvo- se ven reflejadas en el proyecto: “cuando no podemos hacer más por la vida de un niño tenemos que ayudarlo a bien morir”.

Osvaldo López (ARI, T.del Fuego): “la vida vale porque existe la muerte, por la conciencia de la finitud y la mortalidad”. “El derecho a la vida es inescindible de la condición de dignidad, hay derecho a una vida digna” y eso “nos impone reconocer el derecho a la muerte digna”. “Permitir que cada persona pueda eligir las condiciones en que quiere vivir, significa permitir que cada persona pueda elegir las condiciones en las que no quiere vivir”. “Elegir en las condiciones en que se quiere morir es el acto libertario por excelencia”.

Liliana Fellner (FpV, Jujuy): dijo que el proyecto que llegó de Diputados tiene “imprecisiones, contradicciones”. Dice “el paciente que presente una enfermedad irreversible, incurable o se encuentre en estadio terminal” esta disyuntiva, esta “o” me crea el problema, “me da tres o dos opciones”. Señaló que hay mucha diferencia entre un nexo coordinante como es la “y” y una conjunción disyuntiva como la “o”. Fellner prosiguió con las críticas: “¿Dónde quedan registradas las directivas anticipadas? Voy a un escribano con dos testigos y me llevo el papel a mi casa, me pasa algo ¿quién va a decir lo que yo quería si no está registrado”. “El texto no habla de los comités de bioética y son situaciones sumamente delicadas, se entremezcla lo científico, lo moral, lo filosófico, lo jurídico, lo religioso, etc” “¿No tendría que estar prevista la asistencia psicológica en el momento de tomar la decisión?” “Cuando hablo de la hidratación con una enfermera me dice: eso está dentro de lo que tenemos que hacer con un paciente, si no lo hacemos es abandono de persona”. “La hidratación, la limpieza, el darlo vuelta por las escaras, es atención del paciente”. “Entonces estaríamos hablando de abandono de persona o de eutanasia”. “En un lugar dice que se pueden rechazar los cuidados paliativos y en otro que no se pueden rechazar”.

Cano replicó, “No hay una enfermedad incurable que no sea irreversible”, las características que señaló Fellner con el “o” “forman una unidad”. Sorprendió la acotación de Cano porque se conocen múltiples enfermedades incurables e irreversibles, por las que se medica a un paciente de por vida, que no son terminales. Reconoció después el presidente de la Comisión de Salud que lo de la hidratación también a él le “genera alguna duda”.

Marta Borello (UCR, Cba): “es un tema muy importante y hemos tenido en cuenta la opinión de muchos profesionales y la de familiares de enfermos terminales”. “Morir dignamente es un derecho que tiene toda persona”. “La ley da un marco legal que protege a los profesionales de la salud”. “Esta ley es necesaria pero insuficiente, son muy necesarios los cuidados paliativos, a pesar de todo vamos a votar positivamente”.

Samuel Cabanchik (CC, Cap.Fed.): “Hemos desnaturalizado en el mejor sentido de la palabra la concepción del matrimonio”. “A partir de la modernidad el ser humano toma en sus manos la vida y la muerte; la generación, lo infértil se vuelve fértil, el hombre se vuelve mujer, lo heterogéneo se vuelve homogéneo, lo autónomo heterónomo y viceversa, en ese contexto estamos discutiendo esta nueva situación”. “Hemos desarrollado legislación realmente progresista”.

Nanci Parrilli (FpV, Neuquén): me quiero hacer eco del pedido de los familiares de un joven que está en estado vegetativo en Neuquén. “Las familias y particularmente las mujeres se hacen cargo de estas situaciones”. “Hoy estamos ampliando derechos”. “Respetar la vida es también respetar la muerte”.

Juan Carlos Romero (PJ, Salta): “este tema lo valoro en positivo, no quiero entrar en detalles, encontrarle defectos, mirar la sintaxis”. “No vamos a pedir un comité de ética en un paraje”. “Esto no puede traer un abuso criminal”. “Hay que confiar en los médicos”.

José Manuel Cano: “es fundamental lo que plantea Romero “uno recibe mensajes”, “hay enfermedades como la artritis que son incurables e irreversibles pero no son terminales, pero bajo ningún punto de vista con la sanción de la norma vamos a permitir que el equipo médico tome decisiones que tengan que ver con un hecho criminal”. A esa altura Cano parecía preocupado por la ley que la comisión que preside había llevado al recinto.

Aníbal Fernández: “no voy a defender una ley en términos principistas contamos con una buena herramienta absolutamente salvable en términos reglamentarios”, “se puede agregar un registro que lleve el Ministerio de Salud”.

Ma. Rosa Díaz (ARI, T.del Fuego): “Los seres humanos tenemos pocas certezas, una es que nos vamos a morir y como legisladores tenemos que garantizar derechos que nos permitan un buen vivir y buen morir”. “La ley es perfectible”.

Elena Corregido (Frente Justicialista, Chaco): “la vida es un derecho y no una obligación”. “La Ley de derechos del paciente puso el foco en la autonomía de las personas y le quitó poder al médico y al juez”. “El Código Penal nos da indicios de que la vida no siempre vale lo mismo”. Señaló entonces que el aborto y el homicidio tienen distinta pena. “Tenemos la posibilidad de las directivas anticipadas porque después podemos tener alzheimer y no tener capacidad de decidir”. “La autonomía de las personas tiene un valor importantísimo y no me parece que un comité de bioética pueda decidir por mí o por los míos”.

Alfredo Martínez (UCR, Sta. Cruz): “Como anticipó el senador Cano que ha hablado como miembro informante y por nuestro bloque, vamos a acompañar este proyecto sin cortapisas”. “No se avanza sobre la eutanasia ni mucho menos, al contrario, lo que hacemos es respetar la última etapa de la vida”. “Cuando uno lee lo que manifestaron los representantes del Comité de Bioética de la Universidad Católica o algunos otros que vinieron, así como las encíclicas papales, advierte que hay un respeto total y absoluto respecto de estas cuestiones que constituyen las deudas pendientes sobre un tema tabú, que no nos animábamos a tocar”. “En el tema de la hidratación y la alimentación está el criterio médico y el criterio de la familia, no me parece mal que esté”.

Marcelo Guinle (Frente por la Integración, Chubut): “El proyecto avanza para garantizar la libertad, la dignidad, la autonomía de la voluntad, la autodeterminación”. “Esta legislación avanza sobre lo que fue un puntapié inicial en el año 2009, consolidando aspectos cardinales que tienen que ver con los principios propios de la persona: la libertad, la dignidad y la autodeterminación de la voluntad, y hacen operativos estos derechos. No tengo ninguna duda que esta iniciativa representa un avance importante. La legislación siempre puede ser mejorada”.

Emilio Rached (Frente Cívico, Sgo.del Estero): “En nuestra cultura, en nuestro léxico, en nuestra lengua, inseparablemente, el término vida va acompañado del término muerte. A vivir dignamente le corresponde el morir con dignidad. Esto es lo que estamos tratando hoy”. “El tema central es esta autonomía de voluntad, el reconocimiento a ese derecho”.

Sandra Giménez (Frente Renovador de la Concordia, Misiones): la vicepresidente de la Comisión de Salud dijo que se ofrecían “al Poder Ejecutivo nacional trabajar todos juntos en la reglamentación de la ley con la senadora Fellner, el senador Fernández, el senador Cano y con todos los que así lo deseen”. “Es importante definir allí qué significa la dosificación de la sedación y en qué patología y en qué momento corresponden”.

José Manuel Cano: “me parece que ha quedado absolutamente claro en el espíritu de todos los que han hecho uso de la palabra la voluntad de acompañar la reglamentación. En ese sentido, desde la Comisión de Salud vamos a hacer un seguimiento de dicha reglamentación tal como hicimos con la de la ley de prepagas en su momento, oportunidad en que el Poder Ejecutivo demostró su predisposición para que estemos al tanto de la manera en que se reglamentaba esa norma. Este proyecto de ley que estamos por aprobar hoy tiene que ver con lo que denominamos enfermedades amenazantes para la vida. Es decir, aquellas enfermedades que son incurables y que, quienes las padecen, no tienen expectativa de curación: por lo tanto, su pronóstico es letal. Independientemente de la redacción, queda claro que estamos legislando respecto de las enfermedades incurables, irreversibles y terminales. O sea que tienen que darse las tres condiciones”.

Rubén Giustiniani (PS, Sta Fe): “con la aprobación de este proyecto de ley de muerte digna estamos dando un paso muy importante ya que los argentinos tendrán más derechos”. “El tema de la muerte digna está vinculado con los derechos individuales, los derechos personalísimos y la autonomía de las personas en su relación con el sistema de atención de la salud”.

Luis Petcoff Naidenoff (UCR, Formosa): “Este proyecto tiene que ver, más que con la muerte digna, con una vida digna. Este proyecto tiene que ver con aquellas herramientas que deben necesariamente utilizarse para evitar el encarnizamiento terapéutico que prolongue un estado terminal de forma artificial, que provoca nada más ni nada menos que dolor y sufrimiento en los pacientes y en los familiares de los pacientes. Esta propuesta legislativa no contempla ni la eutanasia ni el suicidio asistido porque están prohibidos expresamente”.

Miguel Ángel Pichetto (FpV, Río Negro): “Creemos que el ser humano tiene derecho a morir con dignidad, creemos en la autonomía de la voluntad y creemos que muchas veces hay que terminar con el sufrimiento del propio paciente y también de la familia”.
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NOTIVIDA, Año XI, Nº 824, 9 de mayo de 2012

Editores: 
Lic. Mónica del Río y 
Pbro. Dr. Juan C. Sanahuja

Página web: www.notivida.org

Email: notivida@hotmail.com

sábado, 5 de mayo de 2012


ESPIRITUALIDAD.


Los sediarios pontificios.
Enviado por Rome Reports  
Dr. Juan Carlo Amatucci.
Massimo Sansolini es uno de los 26 sediarios pontificios. 
En 1964 vivió en primera persona algunos de los momentos más importantes del Concilio Vaticano II, sostuvo la silla de Pablo VI y la de Juan Pablo I.
Los sediarios pontificios eran los encargados de transportar a los papas en la silla gestatoria. Cuando Juan Pablo II dejó de utilizarla, sus funciones cambiaron.
MASSIMO SANSOLINI dice :

 “Soy el encargado de atender a los enfermos durante las audiencias del Papa”.
La obra recoge casi 48 años de trabajo junto al Papa, con experiencias únicas que Sansolini ha escrito bajo el título:

 “Io, sediario Pontificio” sobre su vida y su trabajo junto a Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II.
En el libro explica la delicada atención que Juan Pablo II prestó a los enfermos durante sus 26 años de pontificado.“Son experiencias que he escrito sin profundizar mucho, pero sí mostrando la espiritualidad y la confianza que da la presencia del Papa a quien está sufriendo”.
También habla sobre los últimos momentos y los funerales de Juan Pablo II, y es que Sansolini tuvo un papel muy particular en ellos: fue uno de los 12 elegidos para llevar el féretro.
“Ese día el mundo entero se detuvo. Yo fui uno de los 12 que participaron activamente. No puedo elegir un momento de los que describo en el libro. Pero creo que he dado una idea del gran honor que supone llevar sobre la espalda al Papa que durante 26 años ha compartido su día a día con grandes personalidades y con otras personas no tan importantes, como yo”.
Un apasionante trabajo al servicio del Papa, sea el que sea, y que ahora Massimo Sanolini continúa ejerciendo para Benedicto XVI.

ESPIRITUALIDAD.

Vaticano propuso a los Lefebvrianos reconciliarse con Roma.
 28 de Abril, 2012.
Enviado por Rome Reports.
Dr. Juan Carlo Amatucci.
A mediados de septiembre del año pasado, el Vaticano propuso a los Lefevbrianos reconciliarse con Roma si aceptaban varios puntos doctrinales que los separan de la Iglesia católica. Han pasado siete meses y ya ha llegado la respuesta. 
Aunque no se ha publicado, el portavoz del Vaticano la ha definido como “esperanzadora”. 
Ahora el Vaticano la está estudiando y el Papa tomará la decisión final.
Se trata de un momento decisivo en las delicadas relaciones entre el Vaticano y la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, el movimiento tradicionalista fundado en 1970 por una de las voces más agresivas contra el Concilio Vaticano II, el arzobispo Marcel Lefebvre. Aseguran estar en 31 países y contar con 500 sacerdotes y 200 seminaristas. 

La mayoría de sus seguidores están en Francia.
Frederic Mounier,Vaticanista “La Croix”, Francia “En Francia tienen unos 100.000 miembros, muy poco respecto a los 5 millones de católicos franceses que van a Misa los domingos. 

También tienen unos 215 sacerdotes, más o menos el 2% del clero francés. 
Así que es un movimiento muy pequeño y muy típico de Francia”.
Según el Vaticanista del periódico católico francés La Croix, el Tradicionalismo francés en el que nacen los Lefebvrianos no es un fenómeno exclusivamente religioso.
“Hay que entender que es en primer lugar un movimiento político, antes que un movimiento religioso. 

Tiene sus raíces en tiempos de la Revolución Francesa, hace más de 200 años. 
Piensan que desde aquel momento el mundo se volvió loco, por lo que decidieron empeñarse en mantener lo que consideran la “fuente básica”. 
Incluso algunos de ellos quieren que regrese el rey de Francia ya que decidieron que la Democracia es algo muy malo, que la República no es algo bueno”.
En 1989 el arzobispo Marcel Lefebvre decidió ordenar cuatro obispos a pesar de la prohibición expresa de Juan Pablo II. 

Se justificó apelando al “estado de necesidad dada la crisis de la Iglesia” y no se consideró cismático aunque así lo declaró Juan Pablo II.
En el año 2009, Benedicto XVI retiró la excomunión como gesto de buena voluntad para facilitar la reconciliación, pero mantuvo la situación irregular de los líderes del grupo dentro de la Iglesia católica. 

Ahora tienen sobre la mesa esta generosísima oferta que podría no repetirse: para volver a Roma sólo deben aceptar un preámbulo doctrinal que les permite la legítima discusión sobre algunas formulaciones del Concilio Vaticano II.
El principal problema es que no aceptan ni el Concilio ni el Magisterio posterior.
“El Papa trabaja por conseguir la unidad, es parte de su trabajo, es una de sus principales misiones. 

Quiere que regresen a la Iglesia católica. 
Sabe que hay cuatro obispos lefebvrianos, que pueden ordenar nuevos obispos. 
Es un problema que puede agravarse, y por eso quiere que vuelvan a la comunión con Roma”.
Según varios observadores, aunque el superior de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X acepte la oferta del Papa, es probable que otros líderes lefebvrianos se opongan. 

Lo que levantará nuevos vientos de cisma. 
Eso sí, un cisma dentro del movimiento tradicionalista: Un cisma entre quienes quieren volver a Roma y quienes siguen pensando que son ellos y no el Papa los que deciden qué es auténticamente católico y qué no lo es.

viernes, 4 de mayo de 2012


Bioética.


¿Quiénes somos nosotros para decidir: cuánto, deben vivir nuestros hijos?‏
Enviado por el Dr. Juan Carlo Amatucci. 

En un artículo publicado el jueves 26 de abril, en el diario tucumano La Gaceta, se relató la historia de una mujer que siguió con su embarazo pese a que a sus hijos (mellizos) se les diagnosticó casi nula sobrevida fuera del útero materno.
Los mellizos, varón y mujer fueron diagnosticados con anencefalia (sin cerebro) en el varón, y encefalocele (cerebro con hernia) en la mujer. "Ya no recuerdo la infinidad de médicos que me vieron desde entonces. Ninguno sabía explicarnos a mi marido y a mí cuál era el pronóstico. Sólo se apresuraban a aclararnos: 'miren, esta es una decisión de ustedes, piensen tranquilos, que nadie los va a juzgar... ¿Decidir qué? ¿Quién nos va a juzgar? ¡No entendíamos nada! ¡Todavía no nos caía la ficha! Y ellos seguían: 'no se aten a la moral ni a la religión...' A ver... ¡sólo quiero saber qué se puede hacer! ¡No me empiecen hablando de la interrupción del embarazo!", relató la mujer de 37 años,  a La Gaceta.

"Lo único que sabíamos era que había dos corazones latiendo a full. ¡Y no los íbamos a parar nosotros! 

Pero ¿cómo sigue esto? 

Uno de los ecografistas apenas me vio me dijo: 'seguir con el embarazo es una locura. 

Se te va a hinchar la panza, no vas a poder aguantar el dolor´. 

Ahí sí me asusté muchísimo. 

¿A qué me estoy exponiendo, si mis hijos se van a morir igual? 

Después mi ginecóloga me tranquilizó: 'no, mirá, vamos a continuar el embarazo mientras no pongamos en riesgo tu salud. 

Los bebés estarán bien siempre que estén en tu panza'", contó. 
Enfrentar la mirada del otro no era más fácil que escuchar a los médicos. 

"Me tuve que bancar que me digan: 

'Dios sabe por qué te manda esto', 

'si Él lo permite por algo será', 

los hijos pagan por los pecados de los padres'... Entonces dije ¡basta! 

Mis hijos no son un castigo”.
La mujer recordó que el embarazo pasó como “una ráfaga de felicidad”, pero “sin preparativos ni elección de nombres. En cambio, había que hacer otras cosas: comprar ropa para la partida, averiguar sobre el servicio de sepelio. Cuando le pedí a mi marido que se encargara de todo eso, se quedó mirándome como si no entendiera nada, hasta que se dio cuenta. 

¡Es tan duro todo esto...!".
A los siete meses de gestación, el 18 de abril, se realizó la cesárea programada, que transcurrió sin sobresaltos, como el embarazo. 

Los dos niños nacieron vivos y fueron bautizados en el mismo quirófano por un sacerdote. 

El varón fue el primero en partir, vivió sólo una hora. 
Por otro lado, la niña todavía sigue aferrada a la vida. 

Quieta y sin llorar, espera a su madre en los horarios de visita. 

Inexplicablemente, mueve el pie cuando la mamá se lo acaricia y ciñe con fuerzas el dedo de su papá. 
El dolor es muy grande. Y la historia aún está inconclusa, pero este matrimonio no se arrepiente de nada, aceptaron la vida tal como venía, quizás, porque pensaron que aunque triste, es más humano sepultar a los hijos que deshacerse de ellos.
"¿Quiénes somos nosotros para decidir cuánto deben vivir nuestros hijos?", concluyeron. +

martes, 1 de mayo de 2012

Doctor Juan Carlo Amatucci.


ESPIRITUALIDAD.

HOMILÍA DE LA BEATIFICACIÓN 


TEXTO COMPLETO. 


Juan Pablo II.

el 1 de mayo de 2011.

Romereports.com


“Queridos hermanos y hermanas.

Hace seis años nos encontrábamos en esta Plaza para celebrar los funerales del Papa Juan Pablo II. 

El dolor por su pérdida era profundo, pero más grande todavía era el sentido de una inmensa gracia que envolvía a Roma y al mundo entero, gracia que era fruto de toda la vida de mi amado Predecesor y, especialmente, de su testimonio en el sufrimiento. 
Ya en aquel día percibíamos el perfume de su santidad, y el Pueblo de Dios manifestó de muchas maneras su veneración hacia él. 
Por eso, he querido que, respetando debidamente la normativa de la Iglesia, la causa de su beatificación procediera con razonable rapidez. 
Y he aquí que el día esperado ha llegado; ha llegado pronto, porque así lo ha querido el Señor: 
Juan Pablo II es beato.

Deseo dirigir un cordial saludo a todos los que, en número tan grande, desde todo el mundo, habéis venido a Roma, para esta feliz circunstancia, a los señores cardenales, a los patriarcas de las Iglesias católicas orientales, hermanos en el episcopado y el sacerdocio, delegaciones oficiales, embajadores y autoridades, personas consagradas y fieles laicos, y lo extiendo a todos los que se unen a nosotros a través de la radio y la televisión. Éste es el segundo domingo de Pascua, que el beato Juan Pablo II dedicó a la Divina Misericordia. Por eso se eligió este día para la celebración de hoy, porque mi Predecesor, gracias a un designio providencial, entregó el espíritu a Dios precisamente en la tarde de la vigilia de esta fiesta. Además, hoy es el primer día del mes de mayo, el mes de María; y es también la memoria de san José obrero. 

Estos elementos contribuyen a enriquecer nuestra oración, nos ayudan a nosotros que todavía peregrinamos en el tiempo y el espacio. 
En cambio, qué diferente es la fiesta en el Cielo entre los ángeles y santos. 
Y, sin embargo, hay un solo Dios, y un Cristo Señor que, como un puente une la tierra y el cielo, y nosotros nos sentimos en este momento más cerca que nunca, como participando de la Liturgia celestial. 

“Dichosos los que crean sin haber visto” (Jn 20, 29). 

En el evangelio de hoy, Jesús pronuncia esta bienaventuranza: la bienaventuranza de la fe. Nos concierne de un modo particular, porque estamos reunidos precisamente para celebrar una beatificación, y más aún porque hoy un Papa ha sido proclamado Beato, un Sucesor de Pedro, llamado a confirmar en la fe a los hermanos. Juan Pablo II es beato por su fe, fuerte y generosa, apostólica. 
E inmediatamente recordamos otra bienaventuranza: 
*(Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo+ (Mt 16, 17). )
Qué es lo que el Padre celestial reveló a Simón? Que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios vivo. 
Por esta fe Simón se convierte en *Pedro+, la roca sobre la que Jesús edifica su Iglesia. 
La bienaventuranza eterna de Juan Pablo II, que la Iglesia tiene el gozo de proclamar hoy, está incluida en estas palabras de Cristo: *Dichoso, tú, Simón+ y *Dichosos los que crean sin haber visto+. 
Ésta es la bienaventuranza de la fe, que también Juan Pablo II recibió de Dios Padre, como un don para la edificación de la Iglesia de Cristo.

“Pero nuestro pensamiento se dirige a otra bienaventuranza, que en el evangelio precede a todas las demás. 

Es la de la Virgen María, la Madre del Redentor. 
A ella, que acababa de concebir a Jesús en su seno, santa Isabel le dice: 
*Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá+ (Lc 1, 45). 
La bienaventuranza de la fe tiene su modelo en María, y todos nos alegramos de que la beatificación de Juan Pablo II tenga lugar en el primer día del mes mariano, bajo la mirada maternal de Aquella que, con su fe, sostuvo la fe de los Apóstoles, y sostiene continuamente la fe de sus sucesores, especialmente de los que han sido llamados a ocupar la cátedra de Pedro. María no aparece en las narraciones de la resurrección de Cristo, pero su presencia está como oculta en todas partes: ella es la Madre a la que Jesús confió cada uno de los discípulos y toda la comunidad. De modo particular, notamos que la presencia efectiva y materna de María ha sido registrada por san Juan y san Lucas en los contextos que preceden a los del Evangelio de hoy y de la primera lectura: en la narración de la muerte de Jesús, donde María aparece al pie de la cruz (cf. Jn 19, 25); y al comienzo de los Hechos de los Apóstoles, que la presentan en medio de los discípulos reunidos en oración en el cenáculo (cf. Hch. 1, 14).

“También la segunda lectura de hoy nos habla de la fe, y es precisamente san Pedro quien escribe, lleno de entusiasmo espiritual, indicando a los nuevos bautizados las razones de su esperanza y su alegría. Me complace observar que en este pasaje, al comienzo de su Primera carta, Pedro no se expresa en un modo exhortativo, sino indicativo; escribe, en efecto: “Por ello os alegráis”, y añade: “No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis, y creéis en él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvación” (1 P 1, 6.8-9). Todo está en indicativo porque hay una nueva realidad, generada por la resurrección de Cristo, una realidad accesible a la fe. 

“Es el Señor quien lo ha hecho -dice el Salmo (118, 23)- ha sido un milagro patente”, patente a los ojos de la fe.

“Queridos hermanos y hermanas, hoy resplandece ante nuestros ojos, bajo la plena luz espiritual de Cristo resucitado, la figura amada y venerada de Juan Pablo II. 

Hoy, su nombre se añade a la multitud de santos y beatos que él proclamó durante sus casi 27 años de pontificado, recordando con fuerza la vocación universal a la medida alta de la vida cristiana, a la santidad, como afirma la Constitución conciliar sobre la Iglesia Lumen gentium. 
Todos los miembros del Pueblo de Dios -obispos, sacerdotes, diáconos, fieles laicos, religiosos, religiosas- estamos en camino hacia la patria celestial, donde nos ha precedido la Virgen María, asociada de modo singular y perfecto al misterio de Cristo y de la Iglesia. Karol Wojtyla, primero como Obispo Auxiliar y después como Arzobispo de Cracovia, participó en el Concilio Vaticano II y sabía que dedicar a María el último capítulo del Documento sobre la Iglesia significaba poner a la Madre del Redentor como imagen y modelo de santidad para todos los cristianos y para la Iglesia entera. Esta visión teológica es la que el beato Juan Pablo II descubrió de joven y que después conservó y profundizó durante toda su vida. Una visión que se resume en el icono bíblico de Cristo en la cruz, y a sus pies María, su madre. Un icono que se encuentra en el evangelio de Juan (19, 25-27) y que quedó sintetizado en el escudo episcopal y posteriormente papal de Karol Wojtyla: una cruz de oro, una “eme” abajo, a la derecha, y el lema: “Totus tuus”, que corresponde a la célebre expresión de san Luis María Grignion de Monfort, en la que Karol Wojtyla encontró un principio fundamental para su vida: “Totus tuus ego sum et omnia mea tua sunt. Accipio Te in mea omnia. Praebe mihi cor tuum, Maria -Soy todo tuyo y todo cuanto tengo es tuyo. Tú eres mi todo, oh María; préstame tu corazón”. (Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, n. 266).
El nuevo Beato escribió en su testamento: “Cuando, en el día 16 de octubre de 1978, el cónclave de los cardenales escogió a Juan Pablo II, el primado de Polonia, cardenal Stefan Wyszynski, me dijo: “La tarea del nuevo Papa consistirá en introducir a la Iglesia en el tercer milenio”. Y añadía: “Deseo expresar una vez más gratitud al Espíritu Santo por el gran don del Concilio Vaticano II, con respecto al cual, junto con la Iglesia entera, y en especial con todo el Episcopado, me siento en deuda. 

Estoy convencido de que durante mucho tiempo aún las nuevas generaciones podrán recurrir a las riquezas que este Concilio del siglo XX nos ha regalado. 
Como obispo que participó en el acontecimiento conciliar desde el primer día hasta el último, deseo confiar este gran patrimonio a todos los que están y estarán llamados a aplicarlo. 
Por mi parte, doy las gracias al eterno Pastor, que me ha permitido estar al servicio de esta grandísima causa a lo largo de todos los años de mi pontificado”. 
¿Y cuál es esta “causa”? 
Es la misma que Juan Pablo II anunció en su primera Misa solemne en la Plaza de San Pedro, con las memorables palabras: 
“(No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!”. 
Aquello que el Papa recién elegido pedía a todos, él mismo lo llevó a cabo en primera persona: abrió a Cristo la sociedad, la cultura, los sistemas políticos y económicos, invirtiendo con la fuerza de un gigante, fuerza que le venía de Dios, una tendencia que podía parecer irreversible. Con su testimonio de fe, de amor y de valor apostólico, acompañado de una gran humanidad, este hijo ejemplar de la Nación polaca ayudó a los cristianos de todo el mundo a no tener miedo de llamarse cristianos, de pertenecer a la Iglesia, de hablar del Evangelio. En una palabra: ayudó a no tener miedo de la verdad, porque la verdad es garantía de libertad. 
Más en síntesis todavía: nos devolvió la fuerza de creer en Cristo, porque Cristo es Redemptor hominis, Redentor del hombre: el tema de su primera Encíclica e hilo conductor de todas las demás.

“Karol Wojtyla subió al solio de Pedro llevando consigo la profunda reflexión sobre la confrontación entre el marxismo y el cristianismo, centrada en el hombre. 

Su mensaje fue éste: 
el hombre es el camino de la Iglesia, y Cristo es el camino del hombre. 
Con este mensaje, que es la gran herencia del Concilio Vaticano II y de su “timonel”, el Siervo de Dios el Papa Pablo VI, Juan Pablo II condujo al Pueblo de Dios a atravesar el umbral del Tercer Milenio, que gracias precisamente a Cristo él pudo llamar “umbral de la esperanza”. 
Sí, él, a través del largo camino de preparación para el Gran Jubileo, dio al cristianismo una renovada orientación hacia el futuro, el futuro de Dios, trascendente respecto a la historia, pero que incide también en la historia. 
Aquella carga de esperanza que en cierta manera se le dio al marxismo y a la ideología del progreso, él la reivindicó legítimamente para el cristianismo, restituyéndole la fisonomía auténtica de la esperanza, de vivir en la historia con un espíritu de “adviento”, con una existencia personal y comunitaria orientada a Cristo, plenitud del hombre y cumplimiento de su anhelo de justicia y de paz.

“Quisiera finalmente dar gracias también a Dios por la experiencia personal que me concedió, de colaborar durante mucho tiempo con el beato Papa Juan Pablo II. Ya antes había tenido ocasión de conocerlo y de estimarlo, pero desde 1982, cuando me llamó a Roma como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, durante 23 años pude estar cerca de él y venerar cada vez más su persona. 

Su profundidad espiritual y la riqueza de sus intuiciones sostuvieron mi servicio. El ejemplo de su oración siempre me ha impresionado y edificado: él se sumergía en el encuentro con Dios, aun en medio de las múltiples ocupaciones de su ministerio. Y después, su testimonio en el sufrimiento: el Señor lo fue despojando lentamente de todo, sin embargo él permanecía siempre como una “roca”, como Cristo quería. Su profunda humildad, arraigada en la íntima unión con Cristo, le permitió seguir guiando a la Iglesia y dar al mundo un mensaje aún más elocuente, precisamente cuando sus fuerzas físicas iban disminuyendo. Así, él realizó de modo extraordinario la vocación de cada sacerdote y obispo: ser uno con aquel Jesús al que cotidianamente recibe y ofrece en la Eucaristía.

“Dichoso tú, amado Papa Juan Pablo, porque has creído! 

Te rogamos que continúes sosteniendo desde el Cielo la fe del Pueblo de Dios. 
Tantas veces nos ha bendecido desde esta misma Plaza. Santo Padre, bendíganos de nuevo desde esa ventana. 
Amén”.

domingo, 29 de abril de 2012

Doctor Juan Carlo Amatucci.


Conferencia 

Episcopal Argentina.

declaración‏.

Reflexiones y aportes sobre algunos temas vinculados a la reforma del:
Código Civil.

1. Nuestro país vive momentos de particular relevancia política que hacen a su vida y cultura como nación. Son momentos de trascendencia histórica que debemos asumir con responsabilidad por su significado actual y futuro. En este contexto debemos ubicar la reforma del Código Civil, como marco jurídico básico que regula la vida del hombre y sus relaciones en la sociedad desde el inicio de su vida. Su reforma nos compromete, no podemos, por ello, permanecer indiferentes ni ser espectadores de decisiones que nos involucran y que requieren de una madura reflexión y de una amplia participación federal. No caben urgencias en temas de tanta trascendencia.

2. El Código Civil por su carácter estable y modélico, al definir obligaciones y derechos de las personas e instituciones no es algo neutro, sino que a través de él se expresan doctrinas o corrientes de pensamiento que van a incidir en la vida de los argentinos. Junto a las necesarias actualizaciones que la reforma busca realizar, creemos que el nuevo Código debe tener en cuenta la riqueza de nuestras tradiciones jurídicas y constitucionales, como los principios y valores que hacen a nuestra vida e identidad. Necesariamente en un Código Civil se presentan opciones que definen materias e institutos que rigen y orientan la vida de una comunidad. Entre ellas queremos señalar, en primer lugar, la necesidad del reconocimiento del comienzo de la vida humana desde la concepción y su necesaria protección jurídica. Debilitar este principio liminar es disminuir la base jurídica de un sistema y orientar, por su misma autoridad, el alcance de futuras leyes sobre la entidad de los embriones congelados.

3. En segundo lugar, la valoración de la familia fundada sobre el matrimonio, como relación estable del varón y la mujer y ámbito primero en la educación de los niños. La familia es una realidad con profundas raíces en el pueblo argentino y a lo largo de todo el país. Ella es una institución que por su riqueza e historia es un bien que es garantía para la sociedad. Finalmente, adquieren un lugar destacado y de grave responsabilidad jurídica los derechos del niño, sea respecto de su vida e identidad, como el justo conocimiento de sus derechos de filiación, paternidad y maternidad. Cuando se privilegian en estos temas los deseos o voluntad de los adultos, se descuidan los derechos esenciales del niño. Cuando se parte, en cambio, del valor único e irrepetible de la vida concebida, el adulto tiene más obligaciones que derechos. No todo lo que es técnicamente posible y deseado en el manejo de la vida es necesariamente ético y respeta su dignidad. El límite, en estos casos, es tanto un acto de sabiduría política como de ejemplaridad jurídica.

4. En el marco de la 103ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, hemos querido proponer como Iglesia, comprometidos con la vida de nuestra Patria y el bien de nuestros hermanos, estas reflexiones que están orientadas a contribuir a la mejor reforma del Código Civil, en temas que consideramos de mayor importancia en orden a garantizar la dignidad de la vida concebida, el valor del matrimonio y la familia, y la protección de todos los derechos del niño. En este momento que consideramos de trascendencia histórica para la vida de nuestra Patria, invocamos la protección de la Virgen María, Nuestra Madre de Luján, Patrona de la Argentina.

103ª Asamblea Plenaria
Conferencia Episcopal Argentina
27 de abril de 2012. 

Doctor Juan Carlo Amatucci.


ESPIRITUALIDAD.

La  curación  depende...

 de la gracia de Dios, 

no es obra de uno"‏.

 El fenómeno: 
Padre Ignacio.

Autor: Ivana Fischer Periodista .
Su presencia, donde quiera que esté, moviliza: desde su parroquia, del modesto barrio Rucci de Rosario, o desde cualquier lugar que elija para "trasmitir las gracias que inocultablemente Dios realiza por sus manos". Con o sin el milagro cumplido, todos se van reconfortados.
Un millón de personas pasa cada año delante del padre Ignacio Peries. Víctimas del dolor por una enfermedad, un impedimento físico o un desgarro familiar, católicos y no católicos confían en su mediación ante Dios.
Este cura que llegó hace treinta años de Sri Lanka es el protagonista de un impresionante fenómeno religioso. Algunos lo llaman "el cura sanador"; sin embargo, él mismo aclara en una entrevista conClarín: "Lo cierto es que la curación, como Jesús lo dijo, es ´tu fe te salva´; la fe obra. Además, yo no busco la curación. Lo más importante es dar la paz de Dios a las personas. Al encontrarla, se acercan a él, abriéndose el camino espiritual o reencontrándolo. La curación depende de la gracia de Dios, no es obra de uno".
El 11 de octubre de 1950 fue bautizado como Ignacio Peries Kurukulasuriya. Se trasladó muy joven al Reino Unido, donde se ordenó sacerdote en 1979. Enviado por su comunidad, la Cruzada del Espíritu Santo, llegó ese mismo año como misionero a la Argentina, a un pueblo del interior cordobés, Tancacha. A los pocos meses, se mudó a Rosario, en donde creció su fama de sanador: el último Viernes Santo hubo ciento cincuenta mil personas en el Vía Crucis.
Él entiende que "nadie sana, nadie tiene el poder de curar; quien lo tiene es el Señor. Solamente Dios me puede elegir, como a cualquier otro sacerdote o persona. A mí me dio la gracia de amar a los enfermos y estar con ellos. Esa es mi vocación. Otros pueden confesar horas y horas, otorgar el perdón de Dios, aconsejar y muchas cosas más. Cada uno recibe una misión, pero todos somos instrumentos de Dios. Una misión que nunca será de sanadores porque el que sana es Dios".
Perteneciente a un movimiento llamado Cruzada del Espíritu Santo, del que hoy es titular en el mundo, Ignacio Peries indica que su acción "no puede explicarse, no tiene sustento científico, ni humano. Uno solo se siente instrumento de Dios. Él es el que obra. Es un don, una gracia o como se quiera decir. Lo único que sé es que doy la paz y la tranquilidad de Dios a la gente. Además, al intentar explicarlo, se puede caer en una exageración o en perder el concepto. Hay que comprender que es una vivencia de fe”.
En las "vigilias", con distintas problemáticas, todos se congregan. Desde el matrimonio que no podía concebir hijos y que, tras su diálogo con Ignacio, logró el ansiado embarazo; hasta aquella mujer a la que le diagnosticaron cáncer y hoy no para de agradecer su buena evolución de salud.
“Es la primera vez que vengo”, aseguró un hombre que estaba acompañado por su esposa. Ataviados con abrigos y frazadas, se ubicaban en sillones, aguardando la bendición del cura y confesando que son “muy creyentes” y que acuden porque “mi señora tiene cáncer, y esperamos que el padre Ignacio nos ayude”; “Todos los días rezo las oraciones del Padre Ignacio, soy muy devota. Hay muchos comentarios favorables de él”, comentó otra asistente.
“Hace años que lo sigo, donde él está voy”; “Vengo con una fe tremenda, él me está ayudando con mi enfermedad, tengo cáncer de mama. Esto no me cansa, me fortalece”.
Testimonios de fe, de esperanza llevan a miles de personas, católicos y no católicos, a buscar su bendición. 
"Cada uno tiene su propia experiencia. El Espíritu toca de diferente forma, según la necesidad; por eso, se lo manifiesta de manera distinta. Es algo que se siente muy profundamente y que moviliza. De pronto, la fe que uno guarda adentro se despierta y se pone en marcha. Esto impulsa a lograr una sanación o una comprensión muy profunda de lo que ocurre", expresa el sacerdote.