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sábado, 17 de diciembre de 2011

Doctor Juan Carlo Amatucci.

EDUCAR A LOS JÓVENES   EN LA JUSTICIA Y LA PAZ.
CIUDAD DEL VATICANO, 16 DIC 2011 (VIS).- 
Este mediodía se ha presentado en la Oficina de Prensa de la Santa Sede:
El Mensaje del Santo Padre para la XLV
Jornada Mundial de la Paz (1 de enero de 2012), cuyo tema es:
"Educar a los jóvenes en la justicia y la paz". 
Participaron en la rueda de prensa el cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson y el obispo Mario Toso, S.D.B.,
respectivamente presidente y secretario del Pontificio Consejo Justicia y Paz. 
Ofrecemos a continuación algunos extractos del mensaje de Benedicto XVI:  "El comienzo de un año nuevo, don de Dios a la humanidad, es una invitación a desear a todos, con mucha confianza y afecto, que este tiempo que tenemos por delante esté marcado por la justicia y la paz".
  "Es verdad que en el año que termina ha aumentado el sentimiento de frustración por la crisis que agobia a la sociedad, al mundo del trabajo y la economía; una crisis cuyas raíces son sobre todo culturales y antropológicas.  
Quisiera presentar el Mensaje para la XLV Jornada
Mundial de la Paz en una perspectiva educativa: 
"Educar a los jóvenes en la justicia y la paz", convencidos de que ellos, con su entusiasmo y su impulso hacia los ideales, pueden ofrecer al mundo una nueva esperanza".
  "Mi mensaje se dirige también a los padres, las familias y a todos los estamentos educativos y formativos, así como a los responsables en los
distintos ámbitos de la vida religiosa, social, política, económica,
cultural y de la comunicación".
  "Educar  requiere la responsabilidad del discípulo, que ha de estar abierto a dejarse guiar al conocimiento de la realidad; y la del educador, que debe de estar dispuesto a darse a sí mismo. 
Por eso, los testigos auténticos, y no simples dispensadores de reglas o informaciones, son más necesarios que nunca.
 El testigo es el primero en vivir el camino que propone".
 "¿Cuáles son los lugares donde madura una verdadera educación en la paz y en la justicia? 
Ante todo la familia, puesto que los padres son los primeros
educadores. 
 "En la familia es donde los hijos aprenden los valores humanos y cristianos que permiten una convivencia constructiva y pacífica.
En la familia es donde se aprende la solidaridad entre las generaciones, el respeto de las reglas, el perdón y la acogida del otro". 
Ella es la primera escuela donde se recibe educación para la justicia y la paz".
 "Vivimos en un mundo en el que la familia, y también la misma vida, se ven constantemente amenazadas y, a veces, destrozadas. Unas condiciones de trabajo a menudo poco conciliables con las responsabilidades familiares, la preocupación por el futuro, los ritmos de vida frenéticos, la emigración en busca de un sustento adecuado, cuando no de la simple supervivencia, acaban
por hacer difícil la posibilidad de asegurar a los hijos uno de los bienes más preciosos: la presencia de los padres. 
Deseo decir a los padres que no se desanimen. 
Que exhorten con el ejemplo de su vida a los hijos a que pongan la esperanza ante todo en Dios, el único del que mana justicia y
paz auténtica".
  "Quisiera dirigirme también a los responsables de las instituciones dedicadas a la educación: que vigilen con gran sentido de responsabilidad para que se respete y valore en toda circunstancia la dignidad de cada persona. 
Que todo ambiente educativo sea un lugar de apertura al otro
y a lo transcendente; lugar de diálogo, de cohesión y de escucha, en el que el joven se sienta valorado en sus propias potencialidades y riqueza interior, y aprenda a apreciar a los hermanos".
"Me dirijo también a los responsables políticos, pidiéndoles que ayuden concretamente a las familias e instituciones educativas a ejercer su derecho-deber de educar. 
Nunca debe faltar una ayuda adecuada a la maternidad y a la paternidad. 
Ofrezcan a los jóvenes una imagen límpida de la política, como verdadero servicio al bien de todos".
"En la sociedad actual, los medios de comunicación de masa tienen un papel particular: no sólo informan, sino que también forman el espíritu de sus destinatarios y, por tanto, pueden dar una aportación notable a la educación de los jóvenes".
"La educación persigue la formación integral de la persona, incluida la dimensión moral y espiritual del ser, con vistas a su fin último y al bien de la sociedad de la que es miembro. 
Por eso, para educar en verdad es necesario saber sobre todo quién es la persona humana, conocer su naturaleza.  
El hombre es un ser que alberga en su corazón una sed de
infinito, una sed de verdad -no parcial, sino capaz de explicar el sentido de la vida- porque ha sido creado a imagen y semejanza de Dios.  
Por eso, la primera educación consiste en aprender a reconocer en el hombre la
imagen del Creador y, por consiguiente, a tener un profundo respeto por cada ser humano".
"Sólo en la relación con Dios comprende también el hombre el significado de la propia libertad. 
Y es cometido de la educación el formar en la auténtica libertad. La libertad es un valor precioso, pero delicado; se la puede entender y usar mal.  
En lo más íntimo de la conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz lo llama a amar, a hacer el bien y huir del mal, a asumir la responsabilidad del bien que ha hecho y del mal que ha cometido.
Por eso, el ejercicio de la libertad está íntimamente relacionado con la ley moral natural, que tiene un carácter universal, expresa la dignidad de toda persona, sienta la base de sus derechos y deberes fundamentales, y, por tanto, en último análisis, de la convivencia justa y pacífica entre las personas".
  "El uso recto de la libertad es, pues, central en la promoción de la justicia y la paz, que requieren el respeto hacia uno mismo y hacia el otro"
"Es importante no separar el concepto de justicia de sus raíces
transcendentes. 
La justicia, en efecto, no es una simple convención humana,
ya que lo que es justo no está determinado originariamente por la ley positiva, sino por la identidad profunda del ser humano. 
La visión integral del hombre es lo que permite no caer en una concepción contractualista de la justicia y abrir también para ella el horizonte de la solidaridad y del amor.  
La 'ciudad del hombre' no se promueve sólo con relaciones de
derechos y deberes sino, antes y más aún, con relaciones de gratuidad, de misericordia y de comunión".
"La paz no es sólo ausencia de guerra y no se limita a asegurar el
equilibrio de fuerzas adversas. La paz no puede alcanzarse en la tierra sin la salvaguardia de los bienes de las personas, la libre comunicación entre los seres humanos, el respeto de la dignidad de las personas y de los pueblos, la práctica asidua de la fraternidad". La paz es fruto de la justicia y efecto de la caridad. Y es ante todo don de Dios".
"Pero la paz no es sólo un don que se recibe, sino también una obra que se ha de construir. 
Para ser verdaderamente constructores de la paz, debemos
ser educados en la compasión, la solidaridad, la colaboración, la
fraternidad".
  "La paz para todos nace de la justicia de cada uno y ninguno puede eludir este compromiso esencial de promover la justicia, según las propias competencias y responsabilidades. 
Invito de modo particular a los jóvenes, que mantienen siempre viva la tensión hacia los ideales, a tener la paciencia y constancia de buscar la justicia y la paz, de cultivar el gusto por lo que es justo y verdadero, aun cuando esto pueda comportar sacrificio
e ir contracorriente".
"Queridos jóvenes, vosotros sois un don precioso para la sociedad. 
No os dejéis vencer por el desánimo ante a las dificultades y no os entreguéis a las falsas soluciones, que con frecuencia se presentan como el camino más fácil para superar los problemas. 
No tengáis miedo de comprometeros, de hacer frente al esfuerzo y al sacrificio, de elegir los caminos que requieren fidelidad y constancia, humildad y dedicación". 
"Sed conscientes de que vosotros sois un ejemplo y estímulo para los adultos, y lo seréis cuanto más os esforcéis por superar las injusticias y la corrupción, cuanto más deseéis un futuro mejor y os comprometáis en construirlo. 
Sed conscientes de vuestras capacidades y nunca os encerréis en
vosotros mismos, sino sabed trabajar por un futuro más luminoso para todos.
Nunca estáis solos. 
La Iglesia confía en vosotros, os sigue, os anima y desea ofreceros lo que tiene de más valor: la posibilidad de levantar los ojos hacia Dios, de encontrar a Jesucristo, Aquel que es la justicia y la
paz".
 "Miremos con mayor esperanza al futuro, animémonos mutuamente en nuestro camino, trabajemos para dar a nuestro mundo un rostro más humano y fraterno y sintámonos unidos en la responsabilidad respecto a las jóvenes generaciones de hoy y del mañana, particularmente en educarlas a ser pacificas y artífices de paz"
MESS/JORNADA PAZ 2012
VIS 20111216 (1.550)

Doctor Juan Carlo Amatucci.

La unidad 
pesebre- arbolito 
de Navidad.


El árbol y el Nacimiento son: 
"elementos de ese clima característico de Navidad que pertenece al patrimonio espiritual de nuestras comunidades; 
Una atmósfera teñida de religiosidad e intimidad familiar que debemos conservar también en la sociedad actual, en que, a veces, predomina el consumismo y la búsqueda de bienes materiales. 
La Navidad es una fiesta cristiana y sus símbolos constituyen referencias importantes al gran misterio de la encarnación y el nacimiento de Jesús que la liturgia recuerda constantemente. 
El Creador del universo, haciéndose niño, vino entre nosotros para compartir nuestro camino; se hizo pequeño para entrar en el corazón del ser humano y renovarlo con su amor. Preparémonos a acogerlo con fe".
AC/ VIS 20111216 (380)

Doctor Juan Carlo Amatucci.

UNIVERSITARIOS: 
CONSTRUID LA HISTORIA UNIENDO FE Y CULTURA.
 CIUDAD DEL VATICANO, 16 DIC 2011 (VIS).-

El Santo Padre presidió ayer por la tarde la liturgia de las Vísperas que se celebró en la Basílica Vaticana,
ante miles de estudiantes de las universidades romanas, como preparación a la Navidad. 
También estuvieron presentes numerosas autoridades académicas y el ministro italiano de Educación, Universidad e Investigación, Francesco Profumo. 
Cabe señalar que la Oficina de pastoral universitaria, instituida
por el beato Juan Pablo II con el fin de servir a la comunidad académica de Roma, cumple este año su vigésimo aniversario.
En su homilía, Benedicto XVI reflexionó sobre la invitación del apóstol Santiago:
 "Tened paciencia hasta la venida del Señor" (St 5,7). Ofrecemos a continuación algunos extractos:
"A vosotros, que vivís en el corazón del ambiente cultural y social de nuestro tiempo, que experimentáis las nuevas y cada vez más refinadas tecnologías, que sois protagonistas de un dinamismo histórico que a veces parece arrollador, esta invitación del apóstol puede pareceros anacrónica.
(...) La exhortación a la paciencia, que en nuestro tiempo podría dejarnos un poco perplejos, es realmente la vía para acoger con profundidad la cuestión de Dios, el sentido que tiene en la vida y en la historia, porque precisamente en la paciencia, la fidelidad y la constancia de la búsqueda de Dios, Él revela su rostro".

"Santiago (...) nos recuerda que (...) no estamos solos, y que no
construimos la historia nosotros solos. Dios no está lejos del hombre, sino que se ha acercado a él y se ha hecho carne. (...) 
La paciencia es la virtud de quienes confían en esta presencia divina en la historia, de los que no se dejan vencer por la tentación de poner toda la esperanza en lo inmediato,
(...) en proyectos técnicamente perfectos pero alejados de la realidad más profunda, aquélla que confiere la mayor dignidad a la persona humana: la dimensión trascendente, el ser criatura a imagen y semejanza de Dios".
 "Dios (...) en la encarnación de su Hijo, ha experimentado el tiempo del hombre, de su crecimiento, de su hacerse en la historia. 
Ese Niño es el  signo de la paciencia de Dios, que es el primero en ser paciente, constante y fiel en su amor por nosotros. (...) ¡Cuántas las veces los hombres han intentado construir el mundo solos, sin o contra Dios!
Los resultados están marcados por el drama de las ideologías que al final se han vuelto contra el hombre y su dignidad profunda".
  "Ser pacientes y constantes significa aprender a construir la historia junto con Dios, porque sólo edificando sobre Él y con Él la construcción está bien fundada. 
 Encendamos esta tarde la esperanza en nuestros corazones de modo aún más luminoso, porque la Palabra de Dios nos recuerda
que  el Señor está con nosotros y podemos construir con Él.
Podemos proyectar nuestra historia, la historia de la humanidad, no en la utopía, sino en la certeza de que el Dios de Jesucristo está presente y nos acompaña".
  "El Señor pide a cada uno de vosotros que colaboréis en la construcción de la ciudad del hombre, conjugando seria y apasionadamente fe y cultura. 
Por eso os invito a buscar siempre, con paciente constancia, el verdadero rostro de Dios. 
 Llevad a todos el anuncio de que se encuentra en el Niño de
Belén, tan cercano a cada uno de nosotros que nadie puede sentirse excluido ni dudar de la posibilidad de encontrarlo, porque Él es el Dios paciente y fiel que sabe esperar y respetar nuestra libertad".
  Al término de la liturgia, la imagen de Santa María 'Sedes Sapientiae', regalo del beato Juan Pablo II a los universitarios del mundo, fue entregada por la delegación de los estudiantes españoles a la de la Universidad La Sapienza de Roma. 
Desde allí iniciará la "Peregrinatio Mariae" en las capellanías universitarias de la capital italiana, peregrinación que concluirá con el simposio internacional de los docentes universitarios
previsto en junio de 2012.
HML/ VIS 20111216 (670)

Doctor Juan Carlo Amatucci.

LA SOLIDARIDAD, LA PALANCA DEL DESARROLLO INTEGRAL.
CIUDAD DEL VATICANO, 15 DIC 2011 (VIS).-
Benedicto XVI recibió esta mañana:
las cartas credenciales de once nuevos embajadores, no residentes, ante la Santa Sede. 
El Santo Padre pronunció un discurso para todos los nuevos diplomáticos centrado en el tema de la solidaridad como palanca del desarrollo integral de los pueblos.
 "En nuestros días -dijo el Papa-, la unidad de la familia humana es un hecho innegable. 
Debido a los medios de comunicación que unen todas las
regiones del planeta, al transporte que facilita los intercambios humanos, a los vínculos comerciales que hacen a las economías interdependientes, a problemas de envergadura global como la protección del medio ambiente y a la importancia de los flujos migratorios, los seres humanos han tomado conciencia de su destino común. (...) La humanidad debe descubrir en esta
interdependencia no una amenaza, sino una ventaja: todos somos responsables de todos, por lo cual es importante tener un concepto positivo de la solidaridad ya que es la palanca del desarrollo humano integral".
 Entre los ámbitos propios de la solidaridad, Benedicto XVI hizo hincapié en el de "la solidaridad intergeneracional", que hunde sus raíces en la familia, y afirmó que la preocupación por la educación y el destino de las generaciones futuras se traduce en "un avance significativo en la percepción de la unidad del género humano".
 Después, subrayó que la "responsabilidad común" por el bien de la humanidad no se contrapone a la diversidad cultural y religiosa, y que "el pluralismo de culturas y religiones no está en contradicción con la búsqueda común de la verdad, la bondad y la belleza".
 "La Iglesia, iluminada y sostenida por luz de la Revelación -observó- anima a la humanidad a fiarse de la razón purificada por la fe (...) que entonces es capaz de superar los condicionamientos de parte o interesados, para reconocer los bienes universales necesarios para todos los seres humanos. 
Entre ellos, la paz y la armonía social y religiosa, tan deseadas, están unidas no sólo a un marco legislativo justo y adecuado, sino también a la calidad moral de todos los ciudadanos porque 'la solidaridad tiene dos aspectos complementarios: el del principio social y el de la virtud moral'".
 La solidaridad cumple plenamente con su papel de "virtud social" cuando se asienta, a su vez, en "estructuras de subsidiariedad y en la determinación firme y perseverante de cada persona de trabajar para el bien común (...) Los nuevos retos a los que vuestros países se enfrentan llaman una movilización de la inteligencia y la creatividad del ser humano para luchar contra la pobreza y utilizar de forma más eficaz y racional los recursos y energías disponibles (...) Incrementar la responsabilidad de todos entraña también la tutela de la dignidad humana en contra de cualquier intento de limitarla".
 "Justicia y solidaridad -concluyó el Papa- son inseparables del concepto de desarrollo integral de la persona. 
En este sentido, no incumbe sólo a las religiones resaltar la primacía del espíritu, sino también a los Estados,
sobre todo a través de una política cultural que promueva el acceso de todos a los bienes del espíritu, valorice la riqueza de los lazos sociales y no obstaculice jamás al ser humano en su búsqueda libre de la espiritualidad".
CD/ VIS 20111215 (600)

Doctor Juan Carlo Amatucci.

CUALQUIER MUJER PODRÁ ACCEDER A UN 


ABORTO DICIENDO FUE VIOLADA.

¨Los hospitales públicos practicarán el aborto cuando una mujer que aduzca haber sido violada lo solicite, hasta seis meses después del episodio. No se exigirá la denuncia, al recibir a la víctima deberán “creer en su palabra, sin culpabilizar, revictimizar ni tratar de influenciar en sus decisiones”.
Por Mónica Del Río.
El Ministerio de Salud de la Nación, que encabeza Juan Manzur, presentó un “Protocolo para la Atención Integral de Personas Víctimas de Violaciones Sexuales”, el instructivo, destinado a los equipos de salud, prevé el abordaje de las lesiones corporales y/o genitales, el suministro de Anticoncepción Hormonal de Emergencia y el “acceso al aborto no punible” siguiendo.los procedimientos de la Guía Técnica del Ministerio de Salud.
“El Protocolo está diseñado para la atención de personas víctimas de violaciones en cualquier etapa de sus vidas y hasta seis meses después del episodio”. Superado ese plazo “deben evaluarse las demandas y dar las respuestas pertinentes, con recursos intra o extra hospitalarios”.
La denuncia no es obligatoria ni es un requisito para practicar el aborto. “A partir de los 18 años la decisión de instar la acción penal tiene que partir de la víctima”. Los funcionarios y profesionales que toman contacto con un caso de violación de una persona mayor de edad, sólo podrán efectuar la denuncia cuando además de violación haya riesgo de vida o lesiones graves. “En los demás casos, no están obligados a realizar la denuncia. Es más, no corresponde que lo hagan”.
En el caso de los menores, los profesionales de la salud deberán efectuar la denuncia cuando se trate de un menor en riesgo o sospechen que los familiares pueden estar involucrados en la violación.
Si un menor ha sido abusado por personas encargadas de su cuidado, o algún familiar, tiene que denunciar los hechos cualquier persona que tome conocimiento.
El Protocolo se funda en la Convención de Belem do Para, “Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer” y en la Ley nacional 26.485, de Violencia contra la Mujer, una ley aprobada por unanimidad en la Cámara de Diputados y en el Senado.
Si bien el Protocolo fue dado a conocer esta semana, después de que Cristina Kirchner asumió su segundo período de gobierno, está fechado en agosto de 2011. Sus lineamientos fueron dictados por un Comité conformado por: Dra Eugenia Trumper (Asociación Médica Argentina de Anticoncepción- Consejo Asesor PNSSyPR); Dra Diana Galimberti (Coordinadora del Programa de Asistencia a Víctimas de Violencia Sexual de la CABA- Consejo Asesor PNSSyPR); Dra Silvia Oizerovich (Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil- Coordinadora del Programa de SSyPR de CABA- Consejo Asesor PNSSyPR); Dra Myriam Salvo (Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil); Lic. Eva Giberti y equipo técnico (Víctimas contra las Violencias). La actualización y redacción estuvo a cargo de Silvia Chejter, la socióloga feminista que coordina el CECYM (Centro de Encuentros Cultura y Mujer).
NOTIVIDA, Año XI, Nº 799, 15 de diciembre de 2011
Editores: Lic. Mónica del Río y Pbro. Dr. Juan C. Sanahuja
Página web: www.notivida.org
Email: notivida@hotmail.com
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Doctor Juan Carlo Amatucci.

JESÚS NOS ENSEÑA A ORAR AL PADRE PARA AYUDAR A QUIEN SUFRE‏.
CIUDAD DEL VATICANO, 14 DIC 2011 (VIS).

-Benedicto XVI ha dedicado la catequesis de la audiencia general de hoy a la oración de Jesús durante los milagros con los que sana a los enfermos. 
Centró la reflexión sobre dos de los episodios más significativos: el del sordomudo, narrado por el evangelista Marcos, y la resurrección de Lázaro.
  La curación del sordomudo nos muestra que "la acción curativa de Jesús está en estrecha relación con el prójimo y con el Padre. (...) Con un gesto, el Señor toca las orejas y la lengua del enfermo, o sea, las sedes de su enfermedad. (...) 
Pero el punto central de este episodio es el hecho de que
Jesús, en el momento de curar, busca directamente la relación con el Padre", elevando su mirada al cielo. 
"La narración muestra, por tanto, que la empatía con el enfermo lleva a Jesús a orar. 
Una vez más, emerge su relación única con el Padre, su identidad de Hijo Unigénito. En Él, a través de su persona, se hace presente el actuar curativo y benéfico de Dios".
  En la resurrección de Lázaro también se entrelazan la ligazón de Jesús con un amigo y con su sufrimiento, y la relación filial con el Padre. 
El Papa explicó que "el afecto sincero por el amigo (...) se manifiesta en la profunda conmoción de Jesús cuando ve el dolor de Marta, María y de todos los amigos de Lázaro, y desemboca en el llanto, tan profundamente humano, al acercarse a la tumba". 
Al mismo tiempo, Cristo interpreta la muerte del amigo "en relación con su propia identidad y misión, y con la glorificación
que le espera. 
Cuando recibe la noticia de la enfermedad de Lázaro, comenta:
'Esta enfermedad no es de muerte, sino para gloria de Dios, a fin de que por ella sea glorificado el Hijo de Dios".
  Así, "el momento de la oración explícita de Jesús al Padre delante de la tumba es la conclusión natural de todo el suceso". Narra el evangelista Juan: "Jesús entonces, alzando los ojos hacia lo alto, dijo: 'Padre, te doy gracias porque me has escuchado'". Esta frase, afirmó Benedicto XVI, "revela
que Jesús no ha abandonado ni por un instante la oración de petición por la vida de Lázaro. Esta oración continua refuerza la relación con el amigo y, a la vez, confirma la decisión de Jesús de permanecer en comunión con la voluntad del Padre, con su plan de amor, en el cual la enfermedad y la muerte de Lázaro son ocasiones en las que se manifiesta la gloria de Dios".

Confianza en la voluntad de Dios
El Papa señaló que este relato nos hace comprender que "en la oración de petición al Señor, no debemos esperar que se cumpla inmediatamente lo que pedimos, nuestra voluntad, sino que más bien hemos de confiar en la voluntad del Padre, leyendo cada acontecimiento desde la perspectiva de su gloria, de su plan de amor, a menudo misterioso a nuestros ojos. Por eso, en nuestra
oración deberían fundirse petición, alabanza y acción de gracias, incluso cuando nos parece que Dios no responde a nuestras esperanzas concretas. 
El abandonarse al amor de Dios, que nos precede y acompaña siempre, es una de las actitudes de fondo de nuestro diálogo con Él. (...) Más allá de lo que Dios nos da cuando lo invocamos, el mayor don que nos otorga es su amistad,
su presencia, su amor". 
El donante es más precioso que el don.
  "Con su oración, Jesús quiere conducirnos a la fe, a la confianza total en Dios y su voluntad, y quiere mostrar que este Dios, que ha amado tanto al hombre y al mundo que ha enviado su Hijo Unigénito, es el Dios de la Vida, el Dios que trae esperanza y que es capaz de dar la vuelta a situaciones humanamente imposibles. La oración confiada de un creyente es, entonces, un
testimonio vivo de esta presencia de Dios en el mundo".

"En Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, la atención hacia el otro, especialmente si sufre o está necesitado (...) lo lleva a dirigirse al Padre. (...) Pero también viceversa: la comunión con el Padre, el diálogo constante con Él, empuja a Jesús a estar atento a las situaciones concretas del hombre para llevar el consuelo y el amor de Dios".
  Del mismo modo, la relación profunda entre amor a Dios y al prójimo debe estar también presente en nuestra oración, que "abre la puerta a Dios, quien nos enseña a salir constantemente de nosotros mismos para ser capaces de acercarnos a los demás, sobre todo en los momentos de prueba, para llevarles consuelo, esperanza y luz".
 Al final de la catequesis, el Santo Padre saludó en diversos idiomas a los más de 7.000 peregrinos que llenaban el Aula Pablo VI. El Papa quiso agradecer especialmente la ayuda de cuantos han contribuido a la restauración de la escultura que adorna el Aula, "La Resurrección", del maestro Pericle Fazzini. 
"Después de un periodo de trabajo cuidadoso -dijo-
hoy tenemos la alegría de admirar en todo su esplendor original esta obra de arte y de fe".
 Hablando en español, Benedicto XVI se dirigió en particular a la delegación del Estado de Puebla, en México, y expresó su deseo de "con la ayuda de Dios, poder ser yo quien los visite en su país próximamente".
AG/ VIS 20111214 (910)

Dr. Juan Carlo Amatucci.

Consagración de la Pastoral de la vida.

Al término de nuestro Encuentro Continental nos postramos humildemente delante de Ti.  
Autor: P. Jaime Humberto Henao Franco, 
Secretario Ejecutivo SEPAF-CELAM.
Virgen Santísima, Señora Nuestra de Guadalupe, 
Tu llevas en tu vientre al Verbo eterno de Dios encarnado por obra del Espíritu Santo. 
Al término de nuestro Encuentro Continental :
"Por una cultura de la vida desde la Pastoral Familiar", 
nos postramos humildemente delante de Ti para hacerte una suplica ferviente:
Te pedimos que seas la Patrona de todos los esfuerzos pastorales que adelantamos en nuestros países de América Latina y El Caribe, por la defensa y promoción del don de la vida, por el buen uso de este jardín que es el mundo, casa recibida de Dios para todos tus hijos, por la difusión del matrimonio-para-siempre y por la Pastoral de la Familia.
Madre Bendita, conoces muy bien nuestros sueños apostólicos para que se realice entre nosotros el proyecto de tu Hijo, quien vino a traernos vida y vida en abundancia (Jn 10,10); pero sabes también de nuestra pequeñez y limitaciones. 
Son grandes los desafíos de la cultura de la vida frente al poder terreno de la cultura de la muerte.
Permítenos Madre, llamarte como San Juan Diego: "Niña Nuestra"; pero, ¡Qué Niña, poderosa como un ejército en orden de batalla. Tu has derrotado al autor de la muerte; ven también ahora en nuestro auxilio, pues llenos de confianza nos escudamos en Ti para defender a tus hijos, nuestros hermanos más débiles.
Que todo sea, Reina y Madre nuestra, para gloria del Padre, de quienes eres Hija Predilecta; para alabanza del Espíritu Santo, tu Divino Esposo y para el reinado pleno de tu Hijo Jesucristo, nuestro Redentor y Salvador. Amén.