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jueves, 11 de julio de 2013

Misa de Envio.


     2013





 EDICOM



Equipo Diocesano de    Comunicaci​ón.
Miércoles 10 de julio de 2013.

Jornada Mundial de la Juventud.
Síntesis de la Homilía.
Misa de envío. 

Monseñor Oscar Ojea.
Cuando estuve hace dos meses en Cuba en la parroquia San José, en Olguín, tuve una reunión con cuarenta jóvenes. Trabajan y muchos han estudiado pero no pueden trabajar de lo que han estudiado. 
Es un placer hablar con ellos en todo sentido. 
Y porque no podían ir todos, ellos eligieron a Manuel desde el corazón.
Yo les digo que cuando vayan tengan los ojos bien abiertos para poder compartir con otros jóvenes que vienen de otros países, de otras culturas, porque también esta era otra de las finalidades que Juan Pablo quería, que pudieran ver la maravilla de la iglesia plural, católica, una iglesia viva, pero que contiene a jóvenes de distintos lugares, lenguas, educaciones, problemas, de modo que les deseo de todo corazón que puedan vivir esta riqueza fraterna.

Es una de las finalidades del encuentro.
Ustedes piensen que van en nombre de muchos que no pueden ir. Manuel fue elegido de entre cuarenta (en Cuba) y ustedes fueron elegidos de entre mil, dos mil, tres mil, lo que ustedes quieran, pero sepan que muchos chicos quieren ir y no pueden, que desearían ver a Francisco. 
Entonces llévenlos ustedes en el corazón, llévenlos ustedes en la oración.Ustedes saben que yo lo conozco al Papa Francisco, que lo quiero mucho y que he trabajado varios años con él, entonces le escribí una carta diciéndole que yo iba a Roma el sábado que viene y ahí le cuento que soñé que era mentira que lo habían elegido Papa.

Me contesta:

“A mí también me parece mentira que sea Papa igual que a vos cuando soñaste, pero me visitó de entrada la gracia de la paz. 
Es tanta la paz que tengo que me doy cuenta que no es propia, es un regalo de Dios. Y esto lo vivo desde el primer momento. Gracias a esta paz puedo sobrevivir. Es como si el Señor me hubiera blindado con su paz.”
Que bueno sentir esta paz, que es la paz de Jesús, que es el fruto de la paz. Es la paz que deseamos en la Misa, “que la paz esté contigo”. Aquello que sale de lo más profundo de Jesús Resucitado.

En Brasil van a tener un encuentro profundo con el Señor, un encuentro entre ustedes, un encuentro con Jesús, con su palabra, con su presencia, con su paz.

Pero después de Brasil, es el Evangelio de siempre, el Evangelio de cada día, cómo me acerco al hermano carenciado, cómo me acerco al hermano que necesita. 
Cómo hago para mirar y ver, no para mirar sin ver.

Cómo hago para sintonizar con lo que me interesa y no con el canal que se me impone, que me impone la vida, que me impone la realidad, cómo hacer para ponerme a la altura de ese camino, bajarme del caballo, bajar la soberbia, ponerme a la par, en este caso, como en evangelio del samaritano, para calmar, para curar y al mismo tiempo acompañar, no borrarse.

Toda esta proximidad, esta cercanía es la expresión de que la fe crece cuando se la da, cuando se la entrega. La fe es un camino, es una luz que ilumina un camino (Lumen Fidei). La fe se da siempre en un camino y en ese camino aparece el hermano y cuando aparece el hermano la fe se pone en acción por el amor, por la caridad.

Vivimos en un mundo globalizado, pero hemos globalizado la indiferencia. 
Vivimos la globalización de la indeferencia, es como decir la globalización del individualismo.

Pidamos al Señor que esta Misa de envío, esta experiencia maravillosa que van a vivir, este encuentro fraterno, con otros hermanos, el encuentro con el Papa Francisco, este encuentro privilegiado, pueda llenarlos de fuerza en la fe, en este año de la fe, para no permitir que se globalice en ustedes la indiferencia y para poder ser cercanos con el hermano que está en el camino, solo así dará fruto este encuentro, cuando la fe se pone en acción. 
La fe crece cuando se la entrega. 
La fe tiene que hacerse luz y tiene que hacerse vida como fruto del encuentro con esa persona única, maravillosa, el amigo de nuestra vida, el que no se borra, el que está cerca, que es Jesús.

Estemos unidos en la oración.
Le voy a pedir al Papa que les transmita toda la paz que recibimos de él.

miércoles, 10 de julio de 2013

Observatorio de la Deuda Social Argentina


    2013




Universidad Católica Argentina.
 "Santa María de los Buenos Aires" 
Observatorio de la Deuda Social .


Tengo el agrado de reiterar la invitación a la presentación del informe del Barómetro de la Deuda Social Argentina de la UCA: DESAJUSTES EN EL DESARROLLO HUMANO Y SOCIAL (2010-2011-2012). 
Inestabilidad económica, oscilaciones sociales y marginalidades persistentes en el tercer año del Bicentenario, Año III.Programa del Acto:
18:30 Palabras del Mons. Dr. Víctor Manuel Fernández, Rector de la UCA

18:45 Presentación del Barómetro a cargo del Dr. Agustín Salvia, Investigador Jefe del Programa Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA)

19:00 Comentarios del libro a cargo del Dr. Fabián Repetto y la Dra. Alicia Caballero

Moderación: Dra. Cristina Calvo

El acto tendrá lugar el día 17 de julio a las 18.30, en el Auditorio San Agustín del Edificio Santa María, Alicia Moreau de Justo 1300, subsuelo.  

El día de la presentación le entregaremos un ejemplar de la publicación a los asistentes que se hayan inscripto previamente completando el siguiente formulario.
Sin otro particular saluda atentamente
,
Dra. Alicia Casermeiro de Pereson.
Directora General.
Edificio San Alberto Magno - Av. Alicia M. de Justo 1500, 4to. piso 

(1107) Buenos Aires.

Te.: (011) 4338-0615-  E-mail: 

viernes, 5 de julio de 2013

Mensaje


    2013

Espiritualidad.

9 de julio.

Día de la 

Independencia 



Mensaje de Monseñor 

Oscar Ojea  


Obispo de San Isidro.

En el año 2016 vamos a cumplir 200 años de independencia, por eso estamos caminando hacia el Bicentenario de la Independencia de la Patria.
Decir independencia es decir libertad, autonomía, pero también es decir identidad.
La patria en estos doscientos años ha ido como buscando una identidad y todavía no la ha encontrado en plenitud. 
Se ha dado una constitución, pero todavía falta para poder vislumbrar una identidad clara y nítida de la patria.
Lo mismo su proyecto nacional. 
Estamos en deuda todavía para darnos, para regalarnos un proyecto que, como nación, nos ilumine para trabajar juntos. 
Vamos sabiendo y conociendo nuestras diversidades. 
Hemos tenido muchas luchas, muchas divisiones en el camino pero sin embargo la bandera que nos envuelve tiene que incluir a todos y esto aparece claro en el documento de los obispos sobre el bicentenario de la patria. 
“Que ningún hermano quede excluido de la mesa común”.
Nuestra patria es capaz de generar tantos bienes que a nadie le puede faltar lo necesario para tener una vida digna. 
Cuando pensamos en la bandera, como símbolo, la bandera, debe hacernos pensar en todos nuestros hermanos, especialmente en aquellos que más están necesitando la cercanía fraterna.Celebrar la patria entonces es celebrar una independencia, una identidad y al mismo tiempo una búsqueda continua de la justicia.
Que el Señor nos ilumine para que en cada fecha patria podamos ir creciendo en la conciencia de unidad, que somos uno respetando las diversidades y, en la conciencia de que tenemos que evitar toda exclusión para que a ningún hermano nuestro le falte lo más digno para poder desarrollarse como individuo, como persona.
Viva la patria.
Viva la independencia de la patria .
y que Dios los bendiga a cada uno de ustedes.

Misa de Envio

    2013

Espiritualidad.



Jornada 

Mundial 

de la Juventud.

Misa de Envío.  

Catedral 

de 

San Isidro.




Lunes 8 de julio de 2013.

20:30.Horas


El obispo de San Isidro, Mons. Oscar Ojea presidirá la celebración de la Misa que se realizará para todos los peregrinos de las próxima Jornada Mundial de la Juventud, en Brasil.Están especialmente invitadas a participar las familias de todos los que participarán de este evento mundial junto al Papa Francisco.
*  *  *  *  *  *  *  *  *  *  *  *  *  *  *  *  *  *  *  *  *  * 
No es casual, que este Obispo, casi nada conocido por nosotros llegara a San Isidro.
Cuando mensionamos a los cuatro municipios, lo primero que 
atinamos a decir es: los mas ricos. Pero . . . 
Este cura desconocido por nosotros, que llegaba de la Capital, no venia de los bosques de palermo, ni de los salones lujosos del Centro Porteño, por indicación de Jorge
Mario, "nuestro" Francisco de hoy, venia de trabajar en las villas más duras de la gran capital.
Ese Obispo sonriente y suave, tenia toda la experiencia requerida, para toparce con la desigualdad mas grande, los municipios ricos, rodeados de la pobreza mas amarga, la desigualdad y en muchos casos, la miseria. . . 
No le tembló el pulso, puso rumbo a su Misión, y desde entonces no paró jamas.
¿Queres verlo? 
Lo encontraras en medio de los problemas. 
Donde su autoridad de obispo, le deja lugar al cura de barrio, 
donde el dolor, no tiene otra jerarquia, más que la comprenión, la mano generosa, la ayuda y una enorme FE para derramar, donde hay que mitigar dolor.
Una Oración por Francisco, por su enorme compromiso con el mundo, pero tambien, para darle las gracias por este regalo,  que significa tener un pastor dedicado e incansable para ocuparse por nosotros.
El director . 

martes, 18 de junio de 2013

              2013


     




Espiritualidad.

La buena nueva.
Monseñor Victor Manuel Fernandez.


El momento fantastico de la Ordenación.

Es sentír la Presencia Divina, 

Es la FE puesta como ofrenda, cada uno suma su Alma y la pone a disposición de Dios en el 
momento de sentir que es parte de la Ofrenda Mayor: Toda la vida.



Luego de la ordenación
nos dejo palabras, de esas que llegan al corazón.




Aunque estén cansados, permítanme compartir con ustedes algunos recuerdos.
A los que me aprecien, estos detalles pueden ayudarles a entenderme.
En primer lugar, quiero recordar a Alcira Gigena, el pueblo de Córdoba donde nací.
Aunque dicen “pueblo chico, infierno grande”, crecer en un pueblo de 5.000 habitantes es como crecer en una gran familia, en una gran casa donde todos nos
conocemos.
Y siempre pensé que es mejor estar expuesto a las diferencias y a los conflictos, que te incorporan, antes que a la indiferencia que te excluye.
En ese pueblo siempre me sentí querido, valorado y alentado a desarrollar mis capacidades.
Agradezco a mi familia el apoyo de siempre, y a mi madre de 87 años que tuvo que sufrir unas cuantas tormentas pero que siempre miró para adelante.

Mi familia sabe que desde muy chico tuve un genuino amor por Jesucristo.
Allí en Alcira estaba el cura que me bautizó y me educó en la fe.
El padre Staffolani, que luego fue obispo de Río Cuarto.
Siempre me impactó ver las ganas de ser cura que
tenía, el amor al pueblo, y una cosa muy significativa: cuando sabía que había alguien
enfermo se lo veía inquieto, no descansaba hasta que lograba visitarlo.
Porque no soportaba que alguien se muriera sin recibir el consuelo cristiano. Fíjense, se
obsesionaba por estar al lado de alguien que se iba a morir, y que humanamente
hablando no se lo iba a retribuir con nada.
Eso a mí me mostraba la nobleza del
sacerdocio.
Con 17 años entré al Seminario de Córdoba, siendo rector Mons. Ñáñez.
Yo era un adolescente pueblerino y despistado, llegaba asustado al Seminario.
Pero con cuánto cariño recuerdo la comunidad del Seminario que me fue modelando.
Recuerdo especialmente las clases y los consejos de Mons. Arancibia, y el acompañamiento sabio
y generoso de Mons. Rovai, que nos infundía tanto amor a la misión de la Iglesia y a la Eucaristía.
Después Mons. Arana me envió a Buenos Aires para que completara mi formación en la Facultad de Teología.
Allí me recibieron generosamente los Operarios diocesanos, que me regalaron toda su comprensión y su amistad, que siempre voy a agradecer.
En esa época, iba los fines de semana a ayudarle al padre Pablo Tissera.
Gran sacerdote, generoso hasta el sacrificio, que era mi director espiritual.
Su casa era realmente la casa de los pobres.
Yo acompañaba a sus jóvenes a visitar un barrio muy pobre en Grand Bourg, y allí aprendí lo que es el sufrimiento y la sabiduría de los pobres.
Luego, cuando me ordenaron diácono, fui a verlo a Mons. Buffano para ofrecer ayuda en San Justo. Recuerdo que Buffano me besó la frente y me dijo: “¡Cuánto te agradezco!”.
Claro, tenía parroquias de más de 100.000 habitantes con un solo cura.
Empecé a ir a la parroquia de Rafael Castillo.
Una vez más, cuánto me enseñaron los
pobres en esos barrios: con su paciencia, sus cansancios, su inmensa fe.
¡Cuánto aprendí a quererlos!
Tiempo después de estudiar un tiempo en Roma, volví a Río Cuarto como formador del Seminario, y luego de un intervalo como párroco fui nuevamente formador.
¡Qué lindo seminario!
Una comunidad sacerdotal con un objetivo común, y una familia.
De aquellos formadores uno es el actual obispo de Quilmes, el amigo Cacho Tissera que estuvo siempre a mi lado.
¡Si me pongo a contar todo lo que compartimos!
 Allí estaba también el querido Padre Filipuzzi, a quien uno se podía quedar horas escuchándolo y aprendiendo.
Rezamos por él en esta Misa.
Mi Obispo quiso darme un regalo y me nombró párroco en un barrio de Río Cuarto, por siete años.
En ese momento se creó la parroquia Santa Teresita, que tanto amé.
¡Cómo nos divertíamos en la parroquia!
Peleábamos también, pero cuánta vida y qué
fiesta espiritual y pastoral.
No hablo de jarana, porque había trabajo, fuerza misionera, oración y muchas ganas de formarse.
 Les digo a los seminaristas: no hay nada más
lindo que ser párroco, más que rector, quizás más que arzobispo.
Esto fue hasta el año 2.000.
Reconozco que en estos 13 años la cultura de la
participación y el compromiso ha decaído, es más difícil.
Pero los desafíos están para superarlos.
Quiero agradecer con mucho afecto y alegría a los curas del Presbiterio de la diócesis de Río Cuarto.
No sólo porque siempre me sentí valorado, apoyado y sostenido por todos, sino por esa fraternidad donde  quizás nos criticamos, pero igual nos juntamos, nos acompañamos, nos escuchamos, no nos abandonamos unos a otros.
Yo es pero
poder vivir lo mismo en este colegio que es la Conferencia Episcopal Argentina. Creo
en ese lazo espiritual del episcopado que ahora nos une, y agradezco inmensamente
que lo hayan hecho visible con su presencia en esta ordenación. Por don de Dios un
nuevo hermano ha nacido hoy para ustedes.
Mientras era párroco en Río Cuarto, viajaba semanalmente a dar clases a nuestra
querida Facultad de Teología. Agradezco el apoyo y la comprensión de los colegas que
también me acompañan hoy. Especialmente los años en que aprendí mucho de la
sabiduría de Carlos Galli, acompañándolo como vice decano. En la Misa recordamos a
algunos de ellos que ya nos dejaron.
 Con mucho cariño quise pedir por algunos
maestros como el recordado Padre Lucio Gera, el Padre Rafael Tello que me enseñó tantas cosas
en los últimos años de su vida, y el obispo Carmelo Giaquinta.
También debo dar gracias al Clero de Buenos Aires, del cual, siendo yo un extraño,recibí muchos gestos de fraternidad.
En estos últimos años me tocó llegar, un poco accidentado, al rectorado de la
Universidad Católica.
Yo soy catequista de alma, de manera que me preocupa que los alumnos reciban el anuncio del Evangelio y una formación cristiana que les ayude a
vivir.
Pero también amo una teología que dialogue con las ciencias y la cultura dando luz a una hermosa síntesis.
En estas dos tareas todavía hay muchas deudas pendientes,y es un largo camino.
Seguí los consejos del anterior arzobispo de Buenos Aires, y me preocupé por acercar más la UCA al mundo de los pobres, de manera que el contacto con ellos nos ayude a ver mejor la realidad y no seamos sólo intelectuales de escritorio.
En esto hemos crecido, y también crecimos en el encuentro y el diálogo con la sociedad y la cultura.
Pero no quiero dejar de valorar la tarea más escondida de los investigadores, que persisten
en la búsqueda de la verdad a veces con resultados poco visibles, y quizás con la incomprensión de los demás.
Yo mismo he escrito algunos artículos que me
robaron mucho tiempo y que nadie lee, pero reconozco la oculta belleza de esa
búsqueda que también da gloria a Dios.
Agradezco a los vicerrectores que me acompañan con su amistad y su trabajo intenso y generoso,
y a todos los que se empeñan cada día con un amor genuino por la Universidad, que es un bien de la Iglesia de Jesucristo.
En la contratapa del libro que les entregaron hoy tienen mi logo episcopal.
Allí está el origen y sentido último de todo.
El círculo naranja representa al Padre Dios, que es la fuente última, el Principio sin principio.
Sobre ese fondo aparece la cruz de Cristo, mi
querido Señor, amigo y redentor.
Encima de la cruz, el Espíritu Santo, que llenó la vida y el Corazón de Jesús y lo impulsaba a la misión. Desde allí tiene sentido el báculo, que
es el ministerio de los pastores, metido, como dice el lema “en medio de tu pueblo”,
en el corazón del pueblo de Dios y no arriba o a un costado.
La Virgen María, que es madre, está también allí, donde debe estar, en medio de su pueblo.
Y en medio de ese pueblo también está un comprovinciano mío que es un amigo y un modelo, el querido cura Brochero.
Reconozco mis miserias y mis límites, pido perdón a todos los que pueda haber ofendido o a los que esperaban más de mí.
Pero el pueblo de Dios me educó a lo largo
de todos estos años, el pueblo de Dios me preparó más que los libros.
Aunque a los cincuenta años podría decir que recién ahora me sentiría mínimamente preparado para ser cura y ahora me toca ser obispo.
Pero quiero sinceramente ser cada vez más fiel a Dios y confío intensamente en lo que le dijo Jesucristo a San Pablo:
“Te basta mi gracia, porque mi fuerza se manifiesta  perfectamente en tu fragilidad”.
O, como escuchamos hoy:
“Sé en quien he puesto mi confianza”.
Entonces, no sé qué será de mí, pero tengo la certeza de que, por la gracia de Dios, aun
a través de los fracasos, cruces y humillaciones, Dios sacará algo bueno de mí para su pueblo.
Me gusta el Evangelio, me gusta la Iglesia madre, me gusta nuestro pueblo argentino,
me gusta esta misión que es una inmensa posibilidad de hacer el bien, así que no me
queda más que agradecer a Dios.
Para terminar, quiero tener presente a una persona que nos está acompañando
espiritualmente, el querido Papa Francisco.
Ante la insistencia de un amigo mío que quería que yo fuera obispo, le dije una vez que
si eventualmente me ofrecían ser obispo yo no lo iba a aceptar.
“Tomame la palabra”,le dije.
Ahora me da vergüenza.
 Pero en aquel momento yo no contaba con que quien me lo iba a pedir sería este Papa, que conoce bien mis pocas capacidades y también mis defectos.
Que yo sea obispo tiene que ver con su misericordia y su audacia.
El otro día el Santo Padre me llamó para decirme que estaba rezando por mí, y me contó que tenía otra cruz pectoral igual a la suya.
Entonces me dijo:
 “No te hagas hacer una ”.
“¿Para qué quiero yo dos cruces si con una me alcanza? “
“Así que si no te parece mal te mando una a vos”.
Es esta que llevo puesta.
Gracias de corazón a todos ustedes por acompañarme en este hermoso momento, y como dice el Papa: 
“por favor, recen por mí”.

lunes, 17 de junio de 2013


              2013

Espiritualidad.

Los caminos de Dios . . .

Hoy compartiremos una ceremonia muy especial con Monseñor Fernandez, a partir de las 10,30 horas, pero antes de la emoción y regocijo, veamos esta imagen que nos dice más que mil palabras.

Quien puede negar la prescencia del Espiritu.

La mansedumbre de la paloma.
 
y la  paloma en sus manos, como en su nido.

Anticipo, premonición, misterio o milagro, es solo cuestión de fé . . .  Y la fé solo anida en el alma de cada uno.
Yo creo en el signo, y me preparo para compartir un acto increible de la fé, como es la carne y el pan en la misa.
El resto me pertenece, y no lo puedo compartir, no conozco las palabras que me permitan relatar lo que siento.
El Director.

viernes, 14 de junio de 2013

               2013

Espiritualidad.

Ordenación  

Episcopal de

Monseñor 

Víctor 

Manuel

Fernández. 

Sábado 15 de junio, 10.30 hs.

El consagrante principal será 


Monseñor Mario Poli, 


Arzobispo de Buenos Aires.


El próximo sábado 15 de junio a las 10.30 en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires se llevará a cabo la ordenación episcopal de monseñor Víctor Manuel Fernández, Rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA). El consagrante principal será monseñor Mario Poli, arzobispo de Buenos Aires y Gran Canciller de la UCA. En tanto, los co-consagrantes serán el arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo; el arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik OFM Cap; el obispo de Villa de la Concepción del Río Cuarto, monseñor Eduardo Eliseo Martin y el obispo de Quilmes, monseñor Carlos José Tissera. Víctor Fernández, de 50 años, fue nombrado por el Papa Francisco arzobispo titular de Tiburnia el pasado 13 de mayo. Es el primer presbítero argentino que alcanza la plenitud del orden sagrado de manos del Papa Francisco. Víctor Manuel Fernández. Datos biográficos Nació en Alcira Gigena, provincia de Córdoba, el 18 de julio de 1962 y fue ordenado sacerdote en su pueblo natal, diócesis de Villa de la Concepción del Río Cuarto, el 15 de agosto de 1986. Es licenciado en Teología con especialización bíblica por la Pontificia Universidad Gregoriana, de Roma, en 1988, y doctor en Teología por la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires (UCA) en 1990. Fue primero vicedecano durante dos períodos y luego, desde agosto de 2008 hasta diciembre de 2009, decano de la Facultad de Teología de la UCA. Desde 2002 hasta 2008 fue director de la revista Teología de esa facultad. El 15 de diciembre de 2009 asumió a cargo del Rectorado de la UCA y el 20 de mayo de 2011 prestó juramento como rector, cargo que seguirá desempeñando como arzobispo. De 1993 a 2000 fue párroco de Santa Teresita del Niño Jesús en la ciudad sede de la diócesis de Villa de la Concepción del Río Cuarto, donde además se desempeñó como director de Catequesis y asesor de diversos movimientos laicales. De 2007 a 2009 fue presidente de la Sociedad Argentina de Teología. Entre otras actividades fue fundador y rector del Instituto Diocesano de Formación Laical de Río Cuarto; productor y locutor de programas radiales; formador y director de estudios del seminario diocesano Jesús Buen Pastor; perito del Secretariado para la Formación Permanente, de la Conferencia Episcopal Argentina; miembro del equipo de reflexión que asesoró al episcopado argentino para la actualización de las Líneas Pastorales; y perito y miembro de la Comisión de redacción de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Aparecida (Brasil, 2007). En diversos centros de Buenos Aires y de Córdoba fue profesor de Ética, Hermenéutica, Antropología, Método Exegético, Nuevo Testamento, Homilética, Gracia y Teología Espiritual, además de seminarios para Licenciatura. Ha dictado numerosos cursos y conferencias en la Argentina y en otros países. Entre libros, subsidios y artículos científicos, cuenta con más de 300 publicaciones en la Argentina y en varios países de América Latina y Europa. Algunos de sus libros son: "Actividad, espiritualidad y descanso", San Pablo, Madrid 2001; "La gracia y la vida entera", Herder, Barcelona 2003; "Teología espiritual encarnada. Profundidad espiritual en acción", San Pablo, Buenos Aires 2004; "Valores argentinos o un país insulso. Hacia el Bicentenario", Bouquet, Buenos Aires 2006; "Cómo interpretar y cómo comunicar la Palabra de Dios", San Pablo, Buenos Aires 2009; "Conversión pastoral y nuevas estructuras", Ágape, Buenos Aires 2010; "La fuerza sanadora de la mística", San Pablo, Buenos Aires 2012.