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sábado, 6 de abril de 2013


         2013




Espiritualidad .

¡Francisco: 

Primera impresión!
Por :                              José Chavarría Milanes. 
Colaboración: Dr. Juan Carlo Amatucci.
Casi nunca tenemos una segunda oportunidad para cambiar una primera mala impresión. 
¿Cuántas veces escuchamos esta afirmación tan cierta? Lo interesante es cuando sucede lo contrario y esa impresión inicial es positiva. 

El Papa Francisco tuvo ocho gestos ejemplarizantes de liderazgo en su presentación ante la humanidad; 

¿podremos imitarlos?
                 Sus primeras palabras hicieron reír a quienes le escucharon tanto en la Plaza de San Pedro como en algún rincón del planeta. Una nota de humor le acercó de inmediato a sus semejantes, recordando que las distancias entre los seres humanos se acortan al hacerles sentir bien. 
                  Sin importar banderas, idiomas ni credos, unió a todos con el lenguaje de la sonrisa, la distancia más corta entre las personas.
                 Se presentó con la vestimenta más sencilla posible ; no usó símbolos tradicionales. Se sabe que utilizaba el transporte público en Buenos Aires para estar junto al pueblo, residía en una modesta habitación fuera de la residencia arzobispal y cocinaba sus alimentos. 
                Ejemplo de modestia, virtud siempre apreciada en líderes trascendentes, cercanos a su gente.                Solicitó agradecer a su antecesor y orar por él, no para aprovecharse del prestigio heredado sino para reconocer con justicia y proporcionalidad el legado de Benedicto XVI. 
Rompe la tradición de usar un número romano en su nombre y será solamente "Francisco", con lo cual acorta esas distancias que establecen quienes exigen ser tratados por su título de "señor o jefe." 
¿Acaso nuestros hijos nos dicen "don papá o doña mamá"? 
                Se inclinó hacia el público como ningún Papa lo había hecho en su presentación y le pidió el favor a la multitud de orar por él. 
             Un gesto de humildad para solicitar ayuda e insinuar que no viene con respuestas, pero que cuenta con sus dirigidos para encontrarlas. 
            Al instar a todos a permanecer unos segundos en silencio, nos recordó la necesidad de hacer pausas, y de conectarnos con nuestra espiritualidad para continuar la marcha. 

Cuando ya había cumplido con lo que todos esperaban según el protocolo formal vaticano, decide romperlo, busca un micrófono, lo enciende él mismo y agradece la acogida recibida de la multitud presente. Les desea buenas noches y un buen descanso y se retira sonriendo. ¿Quién no valora la espontaneidad de sus líderes, el trato horizontal, simple y generoso?

"Francisco" es un nombre que significa "hombre libre". Como San Francisco de Asís, llega el nuevo Papa a ejemplarizar que el liderazgo inspirador consiste en despojarse de ataduras de egos y ansias de poder, para servir y no para ser servidos. 

¿Verdad que usted desearía decirle al nuevo Papa: "¡Amigo "che" Francisco, gracias por ser genuino y por tus ocho lecciones en tan solo trece minutos!" 
Y todo en la primera impresión... 

jueves, 4 de abril de 2013



        2013




Espiritualidad 
Francisco: «Wojtyla, el Papa que no tenía miedo».
Enviado porl Dr.J.C.Amatucci.






































Wojtyla con Bergoglio.
La Radio Vaticana recuerda el discurso que pronunció el entonces arzobispo de Buenos Aires para la beatificación de Juan Pablo II.El 2 de abril de hace 8 años, después de 26 de Pontificado, falleció Karol Wojtyla. Juan Pablo II siempre tuvo relaciones con Jorge Mario Bergoglio, a quien nombró en 1992 obispo y a quien creó cardenal en 2001. La Radio Vaticana recuerda, retomando fragmentos de dos homilías del entonces arzobispo de Buenos Aires sobre Juan Pablo II, que fue un Papa que no tuvo miedo, «porque vivió su vida contemplando al Señor Resucitado».«El beato Juan Pablo nos dijo, repetidas veces ya desde el comienzo: “No tengan miedo” porque vivía contemplando a su Señor resucitado, él sabía que su Redentor vivía, él sabía que esas llagas abrevaban su corazón de pastor, que en esas llagas encontraba refugio y coraje, y nos lo quiso transmitir de entrada: “No tengan miedo”… Hace unos días, en una bellísima expresión, el arzobispo de Cracovia, Cardenal Dziwisz, refiriéndose a esta frase dijo: “aquel no tengan miedo (que pronunció el Papa) derribó dictaduras”», indicó hace dos años el entonces cardenal arzobispo de Buenos Aires, durante la homilía que pronunció con motivo de la misa de acción de gracias por la beatificación de Juan Pablo II en la Catedral Metropolitana. En esa misma ocasión, Bergoglio retomó la exhortación de Juan Pablo II dirigida a los fieles con la que les invitaba a abrir de par en par las puertas de su corazón a Cristo: «“¡No tengan miedo!”».

Seis años antes, el 4 de abril de 2005, al celebrar una misa en memoria de Su Santidad Juan Pablo II, Bergoglio también había indicado que «Juan Pablo simplemente fue coherente, nunca engañó, nunca mintió, nunca chicaneó. Juan Pablo se comunicó con su pueblo, con la coherencia de un hombre de Dios, con la coherencia de aquél que todas las mañanas pasaba largas horas en adoración, y porque adoraba se dejaba armonizar por la fuerza de Dios. La coherencia no se compra, la coherencia no se estudia en ninguna carrera. La coherencia se va labrando en el corazón con la adoración, con la unción al servicio de los demás y con la rectitud de conducta ».

Y el arzobispo terminó la homilía con estas hermosas palabras sobre su ahora predecesor: «Es un testigo. Termino repitiendo sus palabras: "Lo que necesita este siglo no son maestros son testigos". Y en la encarnación del Verbo, Cristo es el testigo fiel. Hoy vemos en Juan Pablo una imitación de este testigo fiel. Y agradecemos que haya terminado su vida así, coherentemente, que haya terminado su vida siendo simplemente eso: un testigo fiel ».

jueves, 21 de marzo de 2013

   2013




Espiritualidad
Semana Santa.
Desafío a la Fe recibida.
 Por :
Juan Casaretto.


La Semana Santa nos recuerda la obra inigualable de Cristo. Su ejemplo de amor único y fuera de toda medición humana supera todas las historias conocidas y nos avergûenza de nuestras agrandadas muestras de piedad y caridad, hechas para mostrarnos admirados y reconocidos por nuestros allegados y otros.
Las Sagradas Escrituras nos dicen que SÓLO LA FE EN JESUCRISTO NOS SALVA DE NUESTROS PECADOS y nos capacita para estar en paz con Dios y poder ayudar a los demás. 
La salvación de Jesucristo posee calidad certificada y comprobada a través de los siglos y su vigencia es inalterable; supera todas las normas que se le pueda exigir, trae satisfacción asegurada sin fecha de vencimiento y además está firmada por Dios Padre y sellada por el Espíritu Santo. 
La Sagradas Escrituras nos dicen que la fe salvadora es producida por Cristo, quien a la vez crea en nosotros, cuando lo reconocemos, buenas obras y amor para nuestro prójimo expresado en forma práctica y concreta. 
Debemos entonces concentranos sólo en el Resucitado, creer en su evangelio y no dudar que Cristo es tal como aparece en la Biblia; no dejarnos arrastrar por interpretaciones religiosas que nacen sultilmente y duran según los intereses temporales, simplemente para saciar apetitos personales y grupales, queriéndonos hacer creer que son infalibles. 
La Sagradas Escrituras te impulsan en poner la confianza sólo en Jesucristo; la fe va ir creciendo y fortificándose por su ejemplo con relación a los pobres, los ciegos, los leprosos, los cojos y también los muertos: esto es verdadero amor y gracia para con todos. 
Él es el pronto socorro en todo tipo de tribulación. 
Nos consuela en las dificultosas horas de angustia, cuando el sostén humano se agota y las miserias terrenales nos desvastan, tratando de extinguirnos o ahogarnos en el dolor o en la desesperación. 
Entonces el Crucificado es nuestra fuerza y refugio y no nos dará carga más pesada de la que podamos llevar y junto con la prueba nos dará la salida. 
La Santas Escrituras nos recuerdan que si queremos honrar a Dios y a su Hijo Jesucristo debemos saber correctamente y en verdad, que tenemos que hacer bien a los necesitados de todas las formas posibles, pero rechazar la idea de que nos podemos salvar a nosotros mismos por nuestro bien actuar y obtener con nuestro sacrificio la vida eterna. Dios únicamente acepta la perfecta obra de su Hijo Cristo Jesús.
 No agregemos nada más porque ofendemos al que lo dio todo por nosotros, sin dejar ninguna cuota impaga. 
Además no alcanza todo el oro y la plata del mundo que pueda pagar ni siquiera la salvación de un sólo ser humano. 
La Sagradas Escrituras aseguran que Jesucristo es el único que deja satisfecho a Dios por su exclusiva e irrepetible obra de salvación eterna que sobrepasa todo entendimiento. Nosotros debemos ejercitarnos en el amor que Jesús nos ha dado, siendo misericordiosos, amables, compasivos, pacientes y sabios con el prójimo. 
Cuidemos a los enfermos, a los necesitados, pobres, angustiados, solitarios, desventurados, huérfanos, extranjeros y todo aquel que demande de nuestra energía cristiana, gastándola con ellos con alegria porque tendremos recompensa de nuestro Padre Celestial, para que todos los desventurados encuentren con nuestra ayuda el consuelo oportuno. 
Que seamos el canal por donde el Cristo vivo circule sin impedimentos en favor de los necesitados. 
Esto es vivir en la fe, servir a Dios y hacer buenas obras, honrando la SEMANA SANTA. 

Que Dios nos dé su paz,amor y consuelo.

miércoles, 20 de marzo de 2013

   2013



Espiritualidad.     
 Pesaj... 

La festividad 
educativa 
por excelencia.

“… No conozco una creación
 literaria que pueda ser más
 educativa para despreciar la 
esclavitud y amar la libertad 
que el relato de la 
Torá sobre Pesaj . Y no conozco otro recuerdo 
antiguo, tan simbólico de nuestro
 presente y futuro, como el Éxodo
 de Egipto…” 

Berl Katzenelson.

Pesaj, la festividad educativa por excelencia.

Desde Pesaj hasta Shavuot: 
De la libertad física a la libertad espiritual.

La festividad de Pesaj fue la primera que celebramos como pueblo. 
Ella contiene un  mensaje oportuno para cada individuo y destaca un cierto proyecto de vida.
La fiesta de la libertad esta asociada al desierto . 
Cuando el pueblo judío, en el relato de Pesaj elige la libertad, no la elige para entrar a la tierra prometida directamente, sino con la conciencia que debe atravesar el desierto.

La libertad es un esfuerzo constante por atravesar múltiples desiertos. 

La noche del Seder es una noche casi mágica, es la celebración de nuestra independencia, de nuestra libertad , tanto física como espiritual, es nuestra formación como pueblo.
Nadie es libre en desorden por eso la importancia del Seder, orden.
En este Jag, el Seder ocupa un lugar central. 
Es un punto de partida porque es a la vez un contenido en si mismo y una puerta de entrada para “mirar” a otros contenidos desde una perspectiva diferente.
El Seder tiene como eje principal a la familia y al chico como protagonista .
El Seder propone una enseñanza, no se contenta con que cada uno de los participantes repita la historia, pretende que la sienta como si ellos mismos la protagonizaron.
Así esta escrito: 
“ En cada generación todo judío debe considerarse así mismo como si hubiese sido personalmente liberado de Egipto .”
El Seder de la noche de Pesaj , tiene un libro propio, la Hagadá , una comida particular y muchos simbolismos.
La pregunta tiene un lugar primordial, pues el que no interroga, no tiene inquietud, no 
ejerce su libertad. 
No preguntan aquellos que están sometidos. 
” Y será cuando te pregunte tu hijo mañana diciendo 
¿Qué es esto?, Le dirás con mano fuerte Nos sacó D”S de Egipto ”.
Todos estos elementos hacen que Pesaj sea la fiesta educativa por excelencia.
 Los nombres de Pesaj:
 Pesaj
La palabra “Pesaj” proviene de la raíz hebrea .ח.ס.פ , que significa saltear.
Nos recuerda que D”S “salteó” las casas de Bnei Israel durante la décima plaga.
(Shemot, Éxodo, XII, 23, 27)
También se asocia con el Korbán Pesaj - el sacrificio pascual – que se realizó
antes del Éxodo y también se llevaba a cabo en la época del Beit Hamikdash
(Shemot, Éxodo, XII, 3, 43, Devarim, Deuteronomio, XVI, 1 – 8))
 Jag Hamatzot
Una de las mitzvot de Pesaj es la de comer Matzá.
(Shemot, Éxodo, XII, 8, 15 – 20, 39; XIII, 6 – 7, etc.)
 Jag Haaviv (La Fiesta de la Primavera)
Pesaj es la Fiesta de la Primavera.
La salida de Mitzraim sucedió en el mes de Nisán, el mes de la primavera en el hemisferio norte. 
(Shemot, Éxodo XIII, 4)
Según la Torá, Nisán es el primer mes del año. 
(Shemot, Éxodo XII, 2)
En este Jag se mezcla la primavera de la naturaleza con el florecimiento del pueblo.
 Zman Jerutenu (El Tiempo de la Nuestra Libertad)
En la víspera de su libertad, Bnei Israel, recibieron como primera Mitzvá, la orden de fijar el calendario. 
Es la primera Mitzvá colectiva. 
Podemos decir que este es el primer mensaje de libertad, ya que sólo está libre aquel que puede disponer de su tiempo.
El mes de la libertad es considerado, según la Torá, el primer mes del año.

Preceptos y costumbres de Pesaj.

 Bedikat Jametz: la noche antes de Pesaj se busca el Jametz, como una manera simbólica de eliminar todo el Jametz existente en la casa. 
Es costumbre colocar diez pedacitos de pan y buscarlos a la luz de la vela. 
El Jametz encontrado en la búsqueda es quemado a la mañana siguiente, vísperas de Pesaj. 
A partir de ese momento no se come Jametz.
 Comer matzá
 No tener ni comer jametz
 El Seder y la lectura de la Hagadá
 La Kehará con sus correspondientes símbolos.
 La copa de Eliahu
 El Afikomán
 Las cuatro copas de vino
 Sefirat Haomer: la segunda noche de Pesaj comienza la 
    cuenta de Omerque finaliza en Shavuot
    Pesaj en las fuentes:
 Citas bíblicas para trabajar PesajShemot (Éxodo) I – 
     XV  (relato)
    Waikrá (Levítico) XXIII, 4 -8.
    Bemidbar (Números) XXVIII, 16 – 25
    Devarim (Deuteronomio) XVI, 1 – 8

 Citas bíblicas para trabajar las mitzvot del jag:
    Shemot (Éxodo) I, 14 (Maror) 
    Shemot (Éxodo) VI, 1 – 9 (las 4 copas de vino por las 4
    expresiones de redención) 
    Shemot (Éxodo) XII, 15; 19; XIII, 7 (El motivo de Bedikat 
    Jametz)
    Shemot (Éxodo), XII, 8, 15 – 20, 39; XIII, 6 – 7, etc. (comer
    Matzá)
   Shemot(Éxodo), XII, 3, 43, Devarim, Deuteronomio, XVI, 
   1 – 8 (Korbán Pesaj)
   Shemot (Éxodo) XIII, 8 (Le contarás a tus hijos) 
 Citas bíblicas relacionadas con Ietziat Mitzraim (la salida de
    Egipto).
    Shemot (Éxodo) XIII, 16 (Tefilín)
    Shemot (Éxodo) XX, 2; Devarim, Deuteronomio, V, 6 
    (Los  10 Mandamientos)
    Vaikrá (Levítico) XIX, 33 – 34. (no engañar al extranjero)
    Devarim, (Deuteronomio), V, 12 - 15 (Shabat)
    El Kidush de Shabat y de todos los Jaguim

Del Midrash…
En virtud de cuatro méritos fueron redimidos de la esclavitud en Egipto:
- No cambiaron sus nombres.
- No cambiaron sus lenguas.
- No revelaron sus secretos.
- No abolieron el precepto de la circuncisión.
¿Qué nos quiere enseñar este Midrash?
Habiendo llegado un pequeño número de personas a Egipto, (según el texto bíblico 70), y 
habiendo vivido 210 años en Mitzraim, ellos no fueron absorbidos por la cultura del lugar. 
Bnei Israel conservó su identidad.

Del Midrash…

¿Por qué hacía falta contar con dos enviados, Moshé y Aarón, para sacar a Bnei  Israel de Mitzraim, acaso con uno solo no bastaba?
Uno – para sacar a Bnei Israel de Mitzraim.
Y uno - para sacar Mitzraim de Israel.

Del Talmud…
¿En qué se distingue la ofrenda de Pesaj que fue sacrificada en Egipto de la ofrenda de Pesaj que debe ser sacrificada por las generaciones posteriores?
La ofrenda de Pesaj en Egipto era consagrada el día 10 del mes, su sangre era salpicada sobre la jamba de la puerta, era comida a la apurada en una noche y a diferencia del Pesaj de las generaciones posteriores, en Egipto fue prohibido el 
Jametz sólo un día, mientras que para todas las generaciones fue prohibido por siete días.


Pesajim 96 a.

De nuestros pensadores…
¿Por qué comienzan los Diez Mandamientos con las palabras “Yo soy tu D”S que te sacó de la tierra de Egipto, del país de la esclavitud” en lugar de proclamar: 
“Yo soy el Eterno, tu D”S, Creador del Cielo y la Tierra”?
No cabe duda que la Creación fue un acontecimiento más significativo que el éxodo de Egipto, ante todo porque abarcó a todo el cosmos y a toda la existencia, dentro de la cual, se halla también la humanidad; en tanto el éxodo de Egipto fue un suceso privativo del pueblo judío y, por lo tanto, sólo una parte de la omnipotencia divina.
Porque la Creación del mundo no fue vista por ojo humano alguno, pero la salida del pueblo hebreo del cautiverio, tuvo millones de testigos por parte del pueblo, y además fue visto por los egipcios y todas las tribus circundantes.
Rabí Iehudá Haleví,
El Cuza

De nuestros pensadores…

1“La libertad es recuperar la palabra”,
En el artículo cita al Rab Iosef Soloveichik (Z¨L) quien dice:
“El esclavo es una persona que adolece de mudez. 
Su voz se agota en el silencio de la noche, su clamor es como la de un animal en el desierto. 
Se queja pero nadie lo escucha.
Esa soledad le hace perder hasta la solidaridad consigo mismo…”. 
“No es casual, dice el Rab Soloveichik, que cuando salimos de Mitzraim, la Mitzvá fuera y “Le trasmitirás a tu hijo”. 
Al esclavo se le ordena cuatro veces contar su historia. Porque el esclavo liberado tiene quien lo escuche. 
Su palabra no muere en el silencio, ni la sofoca ningún 
Faraón o tirano de turno.”
Rab Motti Maaraví
Extraído del artículo “la Libertad es recuperar la palabra”
Nosotros, Revista judía independiente, Año 1 N 6, Nisán 5760

De nuestros pensadores…

¿Cómo puede un pueblo durante miles de años guardar en la memoria su
salida de la esclavitud?

A través de todas las oscuridades de la historia, de la inquisición y de las matanzas,
la nación carga en su pecho la añoranza de la libertad y termina expresándola en una forma popular que toca a cada alma del pueblo, aún la más sufriente y humilde.

De padres a hijos, a través de las generaciones, se transmitió el mensaje de la salida
de Egipto como un recuerdo personal, que no se decoloraba con el tiempo.

“En cada generación, debe el hombre verse a sí mismo como si él hubiera salido de
Egipto”

Es difícil encontrar un punto más alto de conciencia histórica, y no hay en el mundo
ni en las culturas, una fusión más intensa del individuo y la sociedad que en esa antigua propuesta pedagógica.

No conozco una creación literaria más educativa para despreciar la esclavitud y amar
la libertad que el relato de la Torá sobre Pesaj.

Tampoco conozco, memoria más antigua, completamente dirigida hacia el futuro
como cuando decimos: “Zejer litziat Mitzraim – Recuerdo de la salida de Egipto”

Qué instinto de libertad antiguo está impreso en el corazón de un pueblo que pudo
en la primavera de su vida, haber gestado esta creación genial, entregándola de una a otra generación.

Berl Katzenelso.

De nuestros pensadores…

“TENER FE ES RECORDAR…

Gran parte de lo que nos pide la Biblia puede resumirse en una palabra: Recuerda…
Y enséñalo a tus hijos y a los hijos de tus hijos…”
Los judíos no conservaron monumentos antiguos, en cambio retuvieron antiguos momentos…
Con sostenida vitalidad el pasado sobrevive en sus pensamientos, en sus corazones, en sus rituales.
El éxodo de Egipto, la entrega de la Torá en el Monte Sinaí, la destrucción del Templo de Jerusalem, están constantemente presente en la mente…
La verdadera historia de la mente judía no se conserva en volúmenes eruditos sino en el organismo de cada uno.
Hay una caja de caudales en nuestra memoria grupal. 
Nada se ha perdido, salvo la llave de la caja y aún a ésta es posible encontrarla…
Abraham Ioshua Heschel

viernes, 8 de marzo de 2013

2013


Espiritualidad...

Fin de dos
pontificados 
unidos 
desde 
adentro.
Por :



Colaboración:
Juan 

Carlo

Amatucci.

Médico
Periodista.




Para los cardenales que le eligieron, votar a Benedicto XVI fue como votar de nuevo a Juan Pablo II. Por eso se cierra ahora un periodo enormemente fructífero en la vida de la Iglesia, que ha visto en la cátedra de Pedro dos pontífices tan distintos y tan complementarios


Cuando leí que un amigo mío italiano había escrito que el 28 de febrero termina el pontificado de Juan Pablo II, mi primera impresión fue de sorpresa. Benedicto XVI ha sido papa durante casi ocho años, y en ese periodo ha dejado una profunda huella en la Iglesia: intelectual (sus tres encíclicas, su libro sobre Jesús de Nazaret), de gobierno (las reformas internas para atacar a la raíz de los abusos sexuales por parte de clérigos, y para promover la organización eficiente y transparente de las finanzas vaticanas), de impulso ecuménico con ortodoxos y luteranos, y de diálogo interreligioso con el hebraísmo y con Islam moderado; y también humano: aunque pueda resultar inesperado, acudían a sus ángelus y audiencias de los miércoles más gente que durante el pontificado anterior.Y sin embargo, a mi amigo no le falta razón. 
Existe una compenetración intensa entre los magisterios de los dos Papas. Y no sólo porque Benedicto XVI haya seguido la huella de Juan Pablo II, sino me atrevería a decir que también fue al revés. El cardenal Ratzinger fue el inspirador de muchos documentos clave de Juan Pablo II, empezando por el Catecismo de la Iglesia Católica, elaborado bajo su dirección inmediata, y de un alcance difícil de medir para la configuración del mensaje cristiano en lenguaje contemporáneo. (Escribo “cristiano” a propósito, ya que el Catecismo ha recibido una acogida magnífica en muchas Iglesias ortodoxas, en Iglesias orientales como la Armena y la Copta, y en otras de cuño protestante). Después, encíclicas y documentos firmados por Juan Pablo II (la declaración Dominus Iesus, por ejemplo) son el fruto del trabajo intelectual de Joseph Ratzinger, que preparó borradores, revisó a fondo las distintas versiones, y les dio consistencia y solidez.
Tanto es así, que cuando en una ocasión, al comenzar su pontificado, los periodistas preguntamos a Benedicto XVI si iba a escribir tanto como su predecesor, su respuesta fue: “no, no hace falta, ahora lo importante es poner en práctica lo que escribió el Papa (porque Benedicto tardó más de un año el dejar de llamar Papa a Juan Pablo II), en lo que me reconozco”.

Existió también una compenetración humana, a pesar de las diferencias de carácter y de preferencias personales. Si revisamos las biografías de ambos, prácticamente no encontramos nada en común: la vida aventurosa de Karol Wojtyla, con su trabajo manual, su teatro y sus salidas en canoa, y su lucha contra el totalitarismo soviético en su patria, no tiene paralelismo con la trayectoria académica de Joseph Ratzinger, apasionado por la investigación, el debate profundo y la enseñanza. Basta comparar dos fotos: la del obrero Wojtyla en 1940, donde la camiseta de tirantes deja ver sus brazos musculosos, y la de Ratzinger a su misma edad, propia del más estudioso de la clase.

Pues bien, a pesar de representar las antípodas en modos de ser, Juan Pablo II le eligió como su colaborador de confianza casi al empezar su pontificado, y no le dejó marchar ni siquiera cuando estaba para cumplir los 75 años y Ratzinger anhelaba volver a su Baviera natal para dedicar sus últimos años a la investigación teológica. “Usted no se marcha mientras yo sea Papa”, dicen que le respondió Juan Pablo II cuando el cardenal alemán le presentó su renuncia. Y en momentos clave, utilizó al cardenal Ratzinger para resolver problemas de fondo en algunos países, viajando discretamente en nombre del Papa; o prestándole su voz cuando ya no la tenía, como cuando le pidió que escribiera y pronunciara el Víacrucis de su último Viernes Santo en la tierra.

Benedicto XVI ha sido además continuador de proyectos inacabados de Juan Pablo II. Ambos han sido aliados en su esfuerzo por interpretar el Concilio Vaticano II en clave de continuidad, alejando el espectro de quienes han pretendido ver que la última asamblea conciliar como tan novedosa que había roto con la Tradición (pretensión de los lefebvrianos) y también combatiendo la pretensión de quienes entienden la Iglesia sin el ancla de la Revelación y que por tanto nada impide que se contradiga a sí misma y acepte el sacerdocio femenino, modifique principios básicos de la moral cristiana y abola el celibato sacerdotal.

Por último, los dos pontificados van unidos porque en 2005 muchos cardenales le vieron como la perfecta continuidad con Juan Pablo II. Recuerdo bien las conversaciones con varios purpurados, los días siguientes a la elección de Benedicto XVI, en que en Roma se respiraba tal alegría y entusiasmo, que – sin saltarse el secreto pontificio de lo que había sucedido dentro de la capilla Sixtina, ni decir a quién habían votado – hablaban de lo que pensaban con más facilidad de lo ordinario.

Casi todos mencionaron cuatro motivos fundamentales para elegirle. En primer lugar, la homilía de los funerales solemnes en la plaza de san Pedro, donde no pocos descubrieron que el defensor de la doctrina católica, tímido y reservado, tenía un corazón como la copa de un pino.

En segundo lugar, el modo como moderó las llamadas congregaciones generales (esas sesiones de trabajo previas al cónclave, donde los cardenales hablan y discuten sobre la situación del mundo y de la Iglesia, mientras piensan qué Papa hace falta para ese mundo y esa Iglesia). Su serenidad al guiar las intervenciones, su capacidad de síntesis al resumir lo que se había dicho al final de cada sesión, y su objetividad para no dejar fuera de los resúmenes las tesis que no compartía, hicieron pensar a muchos: “tiene la Iglesia entera en su cabeza”.

En tercer lugar, su homilía en la Misa del Espíritu Santo previa al cónclave, centrada en las amenazas que pesaban sobre la situación del mundo, y muy en particular de lo deletéreo que resulta el relativismo. He de reconocer que a mí me descolocó completamente.

Con cortedad de miras, pensé que era una oportunidad desaprovechada, porque el mundo entero seguía en directo esa ceremonia, y era una ocasión única para hablar de la alegría de la fe… Pues me equivoqué, porque la reacción de los cardenales, que seguían sus palabras a pocos metros, fue diametralmente distinta. Al señalar sin medias tintas los problemas a los que se enfrentaría el siguiente Papa, sacaron la conclusión de que no quería serlo. Y ya se sabe, el que entra Papa en el cónclave, sale de cardenal…

Pero sobre todo , el hecho de haber sido el hombre de confianza del Papa Wojtyla. Para los cardenales que le eligieron, votar a Benedicto XVI fue como votar de nuevo a Juan Pablo II. Por eso se cierra ahora un periodo enormemente fructífero en la vida de la Iglesia, que ha visto en la cátedra de Pedro dos pontífices tan distintos y tan complementarios, imposibles de entender por separado, que juntos tomaron la Iglesia en momentos de zozobra, y le devolvieron la esperanza.

jueves, 28 de febrero de 2013

2013


Espiritualidad.


Dios nos 
juzgará
por el 
corazón‏.

Autor: 




P. Cipriano  Sánchez LC .


Fuente: Catholic.net.
Enviado por:




Dr. Juan.C.Amatucci .


El Evangelio nos narra la parábola de Epulón y Lázaro, donde nos damos cuenta de que al morir, Dios los juzga por su corazón. ¿Qué ha hecho Lázaro de bueno para subir al seno de Abraham? Nada. ¿Qué ha hecho Epulón de malo para no subir al seno de Abraham? Nada. Podríamos pensar que la diferencia está en que uno es muy pobre y el otro rico, pero no es el motivo por el cual Cristo los juzga. Cristo los juzga por el corazón. La diferencia está en ser una persona de corazón abierto o de corazón cerrado a Dios nuestro Señor.

Quizá a nosotros en Cuaresma se nos podría nublar un poco la vista y estemos juzgando nuestra vida por nuestro exterior y, entonces, estaremos viviendo una Cuaresma simplemente exterior, olvidándonos de que la auténtica Cuaresma es la purificación del corazón. El profeta dice: "El corazón del hombre es la cosa más traicionera y difícil de curar. ¿Quién lo podrá entender? Yo, el Señor, sondeo la mente y penetro el corazón, para dar a cada uno según sus acciones, según el fruto de sus obras."

Es Dios quien sondea el corazón, a nosotros nos toca, si queremos vivir de cara a Dios nuestro Señor, vivir con un corazón listo a ser sondeado por Él. El primer gesto de purificación que en nuestra Cuaresma tenemos que buscar es la purificación de nuestro corazón, la purificación de nuestra voluntad, la purificación de nuestra libertad.

Purificar el corazón, purificar la voluntad y purificar la libertad es atreverse a tocar una fibra muy interior, porque es la fibra en la cual nosotros reposamos sobre nosotros mismos. Cada uno de nosotros, en última instancia, reposa sobre su propia voluntad: la vol untad de querer algo o la voluntad de rechazarlo. Cada uno de nosotros en la vida acepta o rechaza las cosas por su corazón, por su voluntad. El profeta es muy claro: "Maldito el hombre que confía en el hombre, que en él pone su fuerza y aparta del Señor su corazón". Son palabras muy duras, sobre todo en cuanto a las consecuencias: "Será como cardo plantado en la estepa, que no disfruta del agua cuando llueve; vivirá en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhabitable".

Si nuestro corazón no aprende a purificarse, si nuestra voluntad no aprende a actuar bien, si nuestro interior no opta en una forma decidida, firme y exigente por Dios nuestro Señor, se puede ir produciendo, poco a poco, una especie como de desertificación de nuestra vida, un avanzar del desierto en nuestro corazón. Si nuestro corazón no está apoyándose en todo momento en Dios nuestro Señor y n uestra voluntad no está purificándose para ser capaz de encontrarse con Él, sino que por el contrario, nuestra voluntad está confiando en el hombre, es decir, confiando simplemente en esa veleta de acontecimientos que constantemente nos suceden, querrá decir que nuestra vida acabará plantada en medio de una estepa, tierra salobre e inhabitable.

¿No podría ser, el verse plantadas así, el destino de muchos corazones, de muchas vidas? Y cuando empezamos a preguntarnos el por qué, en el fondo, acabamos encontrando siempre una misma respuesta: No supieron poner su libertad totalmente en Dios nuestro Señor. Y aquí no importa si les faltó poco o les faltó mucho, aquí lo que importa es que les faltó.

En el Evangelio, no importa si el rico fue poco injusto o muy injusto, lo importante es que no llegó a estar del otro lado. Su libertad no se puso del la do que tenía que ponerse, su voluntad no se orientó hacia donde tenía que orientarse. Nos puede dar miedo pensar siquiera en la posibilidad de orientar nuestra voluntad. Nos puede dar miedo el intentar tocar nuestro corazón para empezar a preguntarle: ¿Estás verdaderamente orientado a Dios? ¿En quién confías? ¿Auténticamente tu confianza está puesta en el Señor?

De nada nos servirá después, la súplica del rico: "Padre Abraham, ten piedad de mí", porque nuestra libertad necesita ser ahora purificada.

Es importantísimo que esta Cuaresma se convierta para nosotros en un momento de reflexión sobre hacia dónde está orientada nuestra voluntad, qué estamos haciendo con nuestra vida, qué ha elegido nuestra libertad, qué caminos tiene, qué opciones ha tomado. De poco nos serviría pensar que nuestra libertad y nuestra voluntad están orientada hacia Dios nuestro Señor, si en el fondo, nosotros mismos no hemos sido capaces de purificarnos, de tal manera que, auténticamente se orienten hacia Dios.

"El corazón del hombre es la cosa más traicionera y difícil de curar ¿Quién lo puede entender? Yo, el Señor, sondeo la mente y penetro el corazón". Atrevámonos a ponernos en Dios nuestro Señor. Atrevámonos a ponernos en Él como el único que va a ser capaz de decirnos si auténticamente nuestra voluntad y nuestra libertad están orientadas de tal forma que, en esta vida nos abramos a Dios, y en la futura nos encontremos con Él.

Atrevámonos a permitirle a Dios tocar los recursos, los resortes interiores de nuestra libertad.

Cuántas veces podríamos juzgar que estamos haciendo bien, y realmente podría ser que estuviésemos viviendo engañados, traicionados por lo más interior de nosotros mismos, que es nuestro corazón, "la cosa más traicionera y difícil de curar". ¿Me atrevo yo a permitir que ese médico del alma que es Dios, entre a mi corazón, toque y cuestione mi libertad y toque y fortalezca mi voluntad?

Creo que éste sería un buen camino de Cuaresma: el ir purificando nuestra voluntad y nuestra libertad de tal manera que, en el encuentro con la Pascua de nuestro Señor, lleguemos a decir que nuestro corazón, siendo débil como es, tiene una certeza y tiene una garantía: el estar apoyado sólo y únicamente en Dios nuestro Señor. Porque así, "será árbol plantado junto al agua que hunde en las corrientes sus raíces; cuando llegue el calor, no lo sentirá y sus hojas se conservarán siempre verdes; en el a&ntild e;o de sequía no se marchitará ni dejará de dar frutos".

En nuestras manos está el hacer de nuestra libertad y de nuestra voluntad un camino de esterilidad, apoyado en nosotros; o un camino de fecundidad, apoyado en Dios.

viernes, 22 de febrero de 2013

2013


Espiritualidad.


"Es hora   

de que

vuelva el 

reclinatorio"‏.

Fuente:  ReL .

Por : Dr. Juan Carlo Amatucci.





 Greg Kandra es un periodista bastante conocido en Estados Unidos en el ámbito cristiano. No en vano ha recibido 21 premios de la Asociación de la Prensa Católica, es el director de informativos del canal de la diócesis de Brooklyn (Nueva York, Estados Unidos), creó y produjo Currents, el primer informativo católico diario, y durante treinta años trabajó en los servicios informativos de la CBS, lo que incluye dos documentales galardonados con el Emmy.

Además de todo eso, Greg es diácono casado y tiene un blog muy leído de análisis religioso en el portal Patheos. Uno de sus últimos post afronta una cuestión que se plantea cada vez más en las parroquias, siguiendo lo que parece la voluntad clara de Benedicto XVI, que así lo hace en las misas papales: la restauración de los reclinatorios a la hora de comulgar.

Kandra explica que no era partidario de ellos durante mucho tiempo: "He comulgado de pie durante la mayor parte de mi vida adulta, hacerlo en la mano me pareció siempre algo sensible, práctico y -con la adecuada catequesis- apropiado".

Pero... "He cambiado de opinión", afirma, "tras muchos años al otro lado del copón (primero como ministro extraordinario de la Santa Comunión, luego como diácono), viendo lo que pasa. Y ya he visto bastante".

Momentos de tensión 

Greg hace memoria: "He visto a una madre recibir la comunión con su bebé a rastras y luego compartira con él como si fuese una galleta. Al menos cuatro o cinco veces al año tengo que parar a alguien que se la lleva y pedirle que la consuma en el sitio. Una o dos veces al mes me encuentro con los restos, personas bienintencionadas a quienes de alguna forma se les cae en algún sitio la hostia y Jesús acaba en el suelo. Un par de veces al año hay quien recibe la forma adecuadamente, y luego saca un pañuelo para pedir otra para llevársela a un familiar enfermo".

Y luego está, dice, las formas no uniformes de recibirla: "La reverente, con la mano como trono. El estilo mano extendida. Los que alargan el brazo para cogerla con los dedos. Los indecisos que se acercan con la mano y la boca dispuestos a la vez... ¿dónde la quiere y cómo?".

Esto sucede, lamenta, a pesar de los intensos esfuerzos de su parroquia: "La catequesis sobre esto es inútil. Lo hemos intentado. Le dices a la gente cómo se hace, les instruyes, lo pones en la puerta, lo repartes en boletines, lo proclamas desde el púlpito. No sirve de nada. Una y otra vez, hay una considerable minoría de fielesque, o se despistan o, lo que es peor, les resulta indiferente".

La pedagogía de lo sagrado
Por eso, dice "tras experimentar todo esto demasiado a menudo, en demasiados lugares, bajo una amplia variedad de circunstancias, he decidido que se acabó".

No es que Kandra la emprenda con sus parroquianos. No es una cuestión de mala fe, sino de la misma naturaleza humana: "Los hombres somos torpes y necesitamos recordatorios (olores o campanas, posturas y gestos) para reforzar lo que estamos haciendo, orientar nuestra atención o concentrarnos más allá de nosotros mismos. Recibir la comunión es algo por encima de nosotros y más allá de nosotros. Debería trascender nuestras actividades normales. Nuestra forma de culto y nuestra recepción de la eucaristía no debería parecerse a la visita a un desguace".

Greg reivindica "la reverencia, la maravilla y el misterio" que han disminuido en la liturgia: "Los signos y símbolos que esconden el misterio (las vidrieras, los cantos en latín, el incienso) han desaparecido y... ¿con qué se los reemplaza?".

¿Qué significa arrodillarse?
Considera que arrodillarse para recibir la comunión en la boca "puede aliviar algo de esto" o, al menos "mal, no hará". Es un acto de "total y absoluta humildad: te haces menos para convertirte en más. Exige una sumisión de la voluntad y un claro conocimiento de lo que estás haciendo, de por qué lo estás haciendo y de lo que te va a pasar al hacerlo".

"La verdad", continúa, "es que no deberíamos sólo humillarnos, sino estar lo bastante intimidados como para preguntarnos si estamos realmente preparados para participar de este sacramento. Arrodillarnos significa que no podemos ir y recibirlo sin saber cómo se hace bien. No sólo exige un sentido del fin y de la intención, sino también algo más que se ha eludido durante dos generaciones. Exige un sentido de lo sagrado. Nos desafía a arrodillarnos ante lo maravilloso e inclinarnos ante la gracia. Significa que no sólo entendemos plenamente lo que está pasando, sino que apreciamos la imponente generosidad que ha detrás. Nos pide ser conscientes de lo que significa la palabra eucaristía: acción de gracias".

"Es hora, pues", concluye, "de que vuelva el reclinatorio", y así se hará en su parroquia a partir de ahora.